martes, 21 de diciembre de 2010

Jazz con Temperamento

Como las películas es uno de esos sencillos electrizantes que Roberto Fonseca y Temperamento deslizan por la conductividad de su música. Ver al joven pianista y el resto de los integrantes de su pequeña agrupación jazzística es un eterno viaje a lo mejor del jazz latino mezclado con la sonoridad cubana.
Fue el último sábado en el Teatro Mella, durante uno de los conciertos del 26 Festival Internacional de Jazz, que pude apreciar el trabajo de Fonseca. Impresiona en el mismo el esquisito diálogo del piano con la bateria, el bajo y el clarinete y el saxofón.
Dijo sentirse a gusto con su público y dedicó a la gente de su Cuba, Lo que me hace vivir, un tema dinámico y conmovedor que nos recuerda también en nuestras mentes a la Mayor de las Antillas.  
Es que Roberto es un pianista excepcional. Su versatilidad lo ha llevado a colaborar con artistas reconocidos como Omara Portuondo en su disco Gracias -merecedor del Grammy Latino el pasado año-, e Ibrahim Ferrer en su CD Mi sueño; con el Guajiro Mirabal y el bajista Cachaito en sus álbumes en el Buena Vista Social Club; además de formar parte de los volúmenes de Javier Zalva (Baritoncha) y el de Angá Díaz (Echumingua) .
Lo que más sorpernde de Fonseca es su capacidad para moldear estilos y adaptarse a ellos con talento. Así sucedió con sus colaboraciones en los discos de los raperos de Obsesión y del folclorista brasileño Carlinhos Brown.
Entre su discografía, que ya supera los seis volúmenes, Roberto también muestra su visión de interpretar y componer, algo que se palpa en las presentaciones en vivo junto a su proyecto Temperamento. Elengó, No limit, Tiene que ver y Akokán, son algunos de sus fonogramas.
El joven artista nació en La Habana en 1975 y como expresa en su web oficial, ha seguido fiel a su principal anhelo desde el comienzo de su carrera: “Quiero que mi música llegue a la gente que no me conoce, y sueño en convertirla algún día en un punto de referencia para mi público…".

viernes, 10 de diciembre de 2010

La música y el cine

La bella del Alhambra
Me divierte muchísmo estar en los cines por estos días y ver cómo la música también se convierte en un personaje de la historia. Coincido con Robert Kraft: "no hay mejor música para cine, excepto la apropiada para cada película". Kraft, productor musical, compositor y presidente de Fox Music en Hollywood, ha estado en dos ocasiones en La Habana y en cada una de ellas ha dejado su manera melódica de ver el séptimo arte.
Porque la música, amigos, en una película no puede verse solo en el género específico que ya ha designado el cine, que por cierto deslumbra en con grandes nombres como Molino rojo, Chicago en las representaciones hollywoodenses más recientes, pero también en ejemplos criollos como esa insuperable cinta de Enrique Pineda Barnet, inspirada en el texto de Miguel Barnet (Canción de Rachel), que es La bella del Alhambra o en ejemplos más actuales que se han inspirado en personajes destacados del escenario sonoro nacional, como El Benny (Jorge Luis Sánchez) y Zafiros: Locura azul (Manuel Herrera) que se refiriera a la vida de los populares Los Zafiros.
En estos días de Festival del Nuevo Cine Latinoamericano en La Habana, pudo ser apreciado un filme español ambientado en la capital cubana. Chico y Rita representaba así la escena sonora de la Isla con los aderezos de la buena melodía criolla y lo significativo es que lo hace desde la animación.
La recomiendo.
Pero las notas musicales van mucho más allá del musical como género, para conectarse en los largometrajes con el argumento. Ya es imposible imaginarse una película sin banda sonora. Lo demostró el pasado año con un sencillo acto Robert Kraft. El artista motivó a los presentes a la conferencia magistral que impartió en el Festival de Cine de La Habana, primero con pequeñas escenas sin melodías y después las «vistió» con ellas. Ahí se hizo la magia. Robert lleva muchos años en este empeño y son varias las cintas en las que ha volcado su imaginación, para el nada sencillo arte de musicalizar secuencias cinematográficas.
Para
lograr un mejor filme hay que saber cómo combinar gustos y adecuar conceptos estéticos. El buen sabor nos quedará siempre. Coincido con Kraft nuevamente: "Si el filme tiene una buena historia y buenas actuaciones, la música fluye". Y son muchos los filmes que recordamos por el tema musical. Ese es un gran mérito.




viernes, 26 de noviembre de 2010

Música e intercambio

Dentro de unos días los medios hablaran mucho de este intercambio: el cubano Laboratorio Nacional de Música Electroacústica y la Academia de Música de Berklee de Estados Unidos realizarán un programa conjunto como parte de la próxima apertura del Instituto de Arte y Tecnología de Berklee.

Lo ha divulgado el Laboratorio Nacional de Música Electroacústica y explica en un correo electrónico que visitará La Habana, entre el 27 de noviembre y el 6 de diciembre, el Berklee Interarts Ensemble, agrupación que efectuará un taller junto a estudiantes de composición del Estudio Carlos Fariñas de Arte Electroacústico Musical (ECFAEM) y el Laboratorio Nacional de Música Electroacústica.

Componen el Berklee Interarts Ensemble los estudiantes Kathryn Marie Bilinski, Julia Hite Easterlin, John David Hull y Giuseppe Enrico de Trizio, quienes además están acompañados por el profesor de producción electrónica  y diseño del Berklee College of Music, Neil Leonard III.

Igualmente estarán en Cuba directivos de la importante academia norteamericana como el doctor Lawrence Simpson (Vicepresidente Principal para Asuntos Académicos de Berklee College of Music), la señora Debbie Bieri (Vicepresidenta Principal para el Desarrollo Institucional), Roya Hu (Directora de Extensión Universitaria) y la publicista Brenda Pike.

Entre los momentos especiales del intercambio estarán que el concierto de jazz entre alumnos de la Facultad de Música del ISA y el Berklee Interarts Ensemble, el 1ro. de diciembre 4:00 p.m., en la Facultad de Música del Instituto Superior de Arte, además del concierto titulado Nuestro Tiempo, resultado del taller entre los estudiantes del ECFAEM, del LNME y el Berklee Interarts Ensemble, que tendrá lugar el 3 de diciembre, a las 7:00 p.m., en el teatro del Museo de Bellas Artes.

  *En la foto músicos estadounidense. Fotografía: Cortesía del Laboratorio Nacional de Música Electroacústica.

jueves, 11 de noviembre de 2010

Grammy Latinos esta noche, varios músicos cubanos entre los nominados

Esta noche en la "Ciudad del pecado" será la gran ceremonia de los Grammys Latinos. En el Hotel Mandalay Bay de Las Vegas (Estados Unidos) se conocerán los ganadores de la edición 2010 de los codiciados lauros que reconocen, según aseguran sus organizadores, el trabajo discográfico de los músicos en la parte latina de nuestro continente.
La música cubana tiene una amplia representación 49 categorías en competencia. Músicos residentes en la Isla y otros que desarrollan su carrera artística fuera compiten en varios de los apartados.
Silvio Rodríguez, Leo Brouwer y Edesio Alejandro, el compositor Descember Bueno, el painista Chucho Valdés y las agrupaciones Septeto Habanero y Sierra Maestra.
Silvio está nominado con su disco Segunda Cita, mientras Leo Brouwer lo hace con su Integral cuartetos de cuerda, el Septeto Habanero con 90 años, orgullo de los soneros, el conjunto Sierra Maestra con Sonando ya, Edesio Alejandro con 100 sones cubanos, Chucho Valdés por su participación en el disco El último trago, junto a la española Concha Buika, y el cantautor Descemer Bueno por la autoría de la pieza Cuando me enamoro, escrita junto a Enrique Iglesias y que cantan este último con Juan Luis Guerra.
Igulamente compiten esta noche artistas cubanos residentes en el exterior como Issac Delgado con Love (Calle 54 Records/ Sony Music Entertainment Spain), Arturo Sandoval con A time for love (Concord Jazz), los compositores Tania Leon y Orlando Jacinto Garcia por la presencia de una de sus obras en To and Fro (Innova Recordings), la cantante Lucrecia por Álbum de Cuba y Alex Cuba por Alex Cuba.
A las 8:00 de la noche (hora de Cuba), inciará la ceremonia de entrega de los premios que tiene entre sus favoritos al trío mexicano Camila, el uruguayo Jorge Drexler y el español Miguel Bosé.

miércoles, 10 de noviembre de 2010

Para no perder la capacidad de soprenderse

La música cubana es sorprendente. En estos días he escuchado dos discos que me han dejado complacida, todos defienden distintas zonas de nuestra sonoridad. Tremenda Isla musical que tenemos. Uno acá no pierde esa capacidad de sorprenderse, de alegrarse con la melodía. Esta vez he escuchado Extremistas nobles, del dueto Buena Fe y el trovador Frank Delgado, y Estaciones, de la cantante Ivette Cepeda.
El primero, según sus protagonistas, es un álbum trovadoresco que rinde tributo a las composiciones del género hechas en la década de 1980 en la Isla. Todos los temas fueron escritos entre Israel Rojas —voz y líder de Buena Fe— y Frank Delgado.
Los temas dedicados al amor y a hablar de nuestras cotidianidades aparecen en el volumen, facturado por la discográfica EGREM este año. La sonoridad es el resultado de la integración de músicos de la banda Buena Fe y la de Delgado. Un concierto gran concierto de estreno de las canciones de Extremistas nobles es esperado este 13 de noviembre en el Salón Rosado de la Tropical.  
De Estaciones supe recién ayer martes cuando la representante de la intérprete me hizo llegar la invitación a la presentación del disco. Reconozco que no conocía a Ivette Cepeda hasta hoy. Sin embargo, su manera de cantar y la forma en que se apropia de las canciones captó toda mi atención esta mañana, en la presentación del CD DVD que firma Producciones Colibrí.
Escuchando a Ivette una recuerda a grandes voces femeninas de la cancionística cubana.
En su CD, la Cepeda se auxilió en el destacado músico Rafael Guedes para la producción musical y en el experimentado Lester Hamlet para la filmación del concierto que ofreciera con los títulos contenidos en el disco, en noviembre de 2009 en la sala teatro del Museo Nacional de Bellas Artes.
Tú eres la música que tengo que cantar, de Tony Pinelly, A mi lado, de Pablo Milanés, El sol no da de beber, de Silvio Rodríguez, Recordaré, de Donato Poveda, Ausencias de Liuba María Hevia, Es más, te perdono, de Noel Nicola, y muchas otras hasta completar 17, aparecen en el álbum.
Pienso que ambas producciones fonográficas perfilan el quehacer discográfico contemporáneo y diversifican nuestro panorama sonoro de tal forma, que no nos hacen perder la capacidad de sorprendernos.

martes, 2 de noviembre de 2010

Premio al talento

He estado my alejada del blog, pero ya regreso y con buenas noticias: dos pianistas cubanos resultaron galardonados en el VI Concurso Internacional de Piano María Clara Cullell 2010, auspiciado por la Escuela de Artes Musicales de la Universidad de Costa Rica.
Según
informó el Instituto Cubano de la Música, Daniel Rodríguez Hart fue merecedor del primer premio del certamen en la categoría intermedia (concursantes de 12 a 18 años) y del lauro a la mejor interpretación de la obra obligatoria de Costa Rica.
Daniel cursa el segundo año de nivel medio en el capitalino Conservatorio Amadeo Roldán. Su incipiente carrera ya le ha dado varios frutos como el de presentarse en 2008, con apenas 13 años, junto a la Orquesta Sinfónica Nacional, dirigida por el maestro Enrique Pérez Mesa. Para su debut tocó el Concierto número 3, de Dimitri Borisovich Kabalesvky. Igualmente Rodríguez Hart ha sido merecedor del Gran Premio a la Excelencia en el VII Festival de Música Latinoamericana 2005 de República Dominicana y el segundo premio en el Concurso Internacional de Piano (2009) de Ibiza, España, entre otros reconocimientos.

Otro joven pianista criollo brilló en María Clara Cullell 2010 de Costa Rica. Fidel Leal Camacho se llevó el segundo premio y la mención del jurado por la mejor interpretación de Beethoven en la categoría superior (hasta los 25 años) del evento.
Fidel estudia el primer año de la especialidad de piano en el Instituto Superior de Arte. En su recorrido artístico trasciende su participación en el CD DVD Mozart en La Habana, en el que intervienen varios pianistas de la Isla y que rindieron homenaje al célebre compositor en el aniversario 250 de su natalicio. En 2004 Leal Camacho obtiene el primer premio en el IV Concurso Iberoamericano de Piano de La Habana y en 2006 se hizo del tercer premio en el Concurso de Piano de la UNEAC.
Al certamen costarricense, con una frecuencia bienal, se han presentado con anterioridad concursantes criollos. En esta ocasión asistieron más de una veintena de noveles músicos procedentes de Bolivia, Brasil, Colombia, Guatemala, México, Venezuela, República Dominicana, Costa Rica y de nuestra Isla.
 
Fotos: En la primera foto Daniel Rodríguez Hart y en la segunda Fidel Leal Camacho.

lunes, 27 de septiembre de 2010

Un astro del jazz deslumbrará en La Habana

Como una gran descarga de buenas energías llegarán los conciertos que ofrecerán a inicios de octubre venidero en La Habana, el virtuoso jazzista norteamericano Wynton Marsalis y la orquesta de jazz del Lincoln Center (Jazz Lincoln Center Orchestra) de Nueva York.
Invitados por el Instituto Cubano de la Música (ICM), Marsalis y la agrupación se presentarán en el capitalino teatro Mella los días 5, 6, 7 y 9 de octubre, siempre a las 8:30 de la noche.  
Según divulga el ICM en nota de prensa, el reconocido músico compartirá escenario con destacados cultores del género en la Isla, como el maestro Chucho Valdés.
Los artistas estadounidenses impartirán una clase magistral para estudiantes de música el 9 de octubre, a las 11:00 de la mañana, en el mismo Teatro Mella, y visitarán escuelas de arte e intercambiarán experiencias con colegas cubanos.
Wynton Marsalis, nacido en Nueva Orleans en 1961 e hijo del pianista y jazzista Ellis Marsalis, irrumpió en la escena musical de su país en la década de los 80 con su espectacular forma de tocar la trompeta. Desde su primer disco, Wynton Marsalis (1981), se percibe su peculiar estilo, el cual ha marcado los aproximadamente 50 fonogramas que tiene bajo su autoría. Entre los lauros alcanzados por Marsalis se encuentran nueve Premios Grammys y el Pulitzer que recibiera en 1997 por el álbum triple Blood on the Fields, devenida primera obra jazzística ganadora de ese importante galardón.

jueves, 23 de septiembre de 2010

Nuestra música en los Grammys Latinos (II): Descemer Bueno


Si la soledad te enferma el alma/si el invierno llega a tu ventana, /no te abandones a la calma , con la herida abierta./Mejor olvidar y comienza una vida nueva,/Y respira el aire puro,sin el vicio de la duda. /Si un día encuentras la alegría de la vida,/Se feliz, se feliz, se feliz, se feliz...  
No me canso de escuchar ese tema. Sé Feliz, interpretado por el gran bolerista cubano Fernando Álvarez, por la cantante criolla Anaís Abreu, por la española Luz Casal, aparecido en la banda sonora de Habana Blue, de Benito Zambrano... En todas las versiones, ha salido una verdad a flote, Descemer Bueno, su autor, es un hombre de una gran sensibilidad y con un mundo interior muy prodigo que lo hace volcarlo en pequeñas historias musicalizadas.
Tanto es así que cuando se escucha ese fabuloso álbum Amor y música, que Kelvis Ochoa y Descemer mostraron hace aproximadamente dos años, gracias a la EGREM, pues una no deja de percibir toda energía positiva de una sincera amistad.
Sin dudas, Descemer Bueno inscribe su nombre entre los mejores compositores cubanos de la actualidad. Ahora se encuentra nominado a los Grammys Latinos, por Cuando me enamoro, un sencillo que compone a dúo con el cantante Enrique Iglesias y que interpretan este último y el reconocido músico dominicano Juan Luis Guerra.
Cuando me enamoro, pertenece al disco Euphoria, y en él Enrique Iglesia ha incluido canciones en inglés y español, además de que ha contado con la colaboración de artistas como Nicole Sherzinger, Pitbull, Usher y Wisin yYandel.
Pero resulta que de Euphoria es  Cuando me enamoro el que la Academia Latina de la Grabación ha nominado en la categoría de canción del año. El binomio Iglesias-Bueno compite en ese apartado con Desde cuándo, de los españoles Alejandro Sanz y Tomás Torres; Las calles, del panameño Rubén Blades; Mientes, de los mexicanos Mario Domm y Mónica Vélez; y Una canción me trajo hasta aquí, del uruguayo Jorge Drexler. Solo Mientes es no es interpretada por su autor, pues en este caso la canta el grupo Camila.
Debo decirles que Descemer Bueno ha compuesto para jóvenes cantantes cubanas y sus letras han gozado de popularidad por su intensidad y talento. Recuerdo ahora mismo las versiones  de Tu nombre, hechas por Haydée Milanés (aparecida en su disco Haydée Milanés en vivo) y por Diana Fuentes (CD Amargo pero dulce) , que poseen un lirismo y una sensibilidad muy grandes.
Los textos de Bueno son un viaje hacia la exquisitez y al fino ejercicio de componer reflejando sentimientos reales, porque para que una buena canción llegue, solo debe retratar a los seres humanos con nuestras luces, pero también sin nuestros mejores semblantes.




miércoles, 15 de septiembre de 2010

Nuestra música en los Grammys Latinos (1)

Hoy les propongo acercarnos al tema de la presencia de la música cubana en los premios Grammy Latinos, a raíz de la reciente divulgación de la lista de nominaciones hecha por Academia Latina de las Artes y Ciencias de la Grabación de Estados Unidos  (LARAS, por sus siglas en inglés). Es bueno aclarar que nuestra melodía, trascendente por sus matices tímbricos y por géneros oriundos del territorio nacional que se preservan, los cuales son un distintivo en plazas internacionales, no tiene que signarse a la legitimación de un pequeño jurado que pueda decidir qué es bueno y qué no, como patrón de medida, aunque tampoco debieran ceñirse las otras músicas. Si embargo, no desconozco que es distintivo y un incentivo para el trabajo de quienes también han obtenido estos lauros.
Esta vez hay varios cubanos nominados en los diferentes apartados que se premian. En primer lugar se ha divulgado la noticia de la nominación del cantautor Silvio Rodríguez, quien compite con su álbum Segunda Cita en el acápite de Mejor álbum cantautor. Allí también están nominados los cds Cantares del subdesarrollo, del panameño Rubén Blades; Amar la trama, del uruguayo Jorge Drexler; Cruce de caminos, del  colombiano Santiago Cruz, María Gadú, de la brasileña María Gadú; y El tiempo del viento, del  dominicano Pavel Núñez.

Para Silvio esta es su segunda nominación a los premios, ya que por su fonograma Erase que se era, el autor de Ojalá y La gota de rocío, estuvo compitiendo en la mencionada categoría en la edición del galardón en 2007.

Pero uno de los elementos que más sobresale entre las nominaciones cubanas es que en la categoría de Mejor álbum de música tropical tradicional tengan como referentes a la melodía nuestra o sean fonogramas de artistas de la Isla los que resulten nominados. En este apartado tenemos al Septeto Habanero y su álbum doble 90 años, orgullo de los soneros, comentado en Música Cubana. Allí la agrupación, liderada por Felipe Ferrer, interpreta 26 sencillos del cancionero tradicional cubano, destacando obras de Pedro Ibáñez, Manuel Corona, Gerardo Martínez y Guillermo Castillo —estos dos últimos fundadores en 1920 del afamado grupo.  Junto al Habanero compite otra agrupación coterránea Sierra Maestra con Sonando ya, un grupo cultor de la música tradicional de la Isla y que trae este fonograma que de seguro colma las espectativas de sus seguidores.

La huella cubana también se palpa en esa categoría con el disco El último trago, de la cantante española Concha Buika y con la magistral interpretación en el piano de Chucho Valdés. Ese CD fue grabado en abril del pasado año en los Estudios Abdala de la capital cubana y con ello ambos músicos rinden homenaje a la mexicana Chavela Vargas.

Las otras candidaturas en el apartado también dan una muestra de la música criolla con el cd 100 sones cubanos, de varios artistas. En él su productor, Edesio Alejandro recopiló en cinco discos éxitos musicales y un documental que resalta al son cubano.

“Más que un género musical el son es un fenómeno artístico-social arraigado profundamente a la idiosincrasia del cubano, que ha evolucionado dejándose adaptar a cada época por el pueblo y los autores musicales”, ha expresado Edesio al sitio www.descarga.com . 
Sarandonga, El que siembra su maíz, Lágrimas negras, El punto cubano y Pare cochero, son algunos de los títulos que contiene 100 sones cubanos. Por último y no menos importante se encuentra el volumen Tributo a Orlando Contreras, El Jefe del Despecho, de Pedro Jesús. Aquí el intérprete, según aparece en el sitio www.descarga.com, rinde homenaje al bolerista cubano Orlando Contreras con temas como En un beso la vida, Sin egoismo y Si yo pudiera. En esta producción se enrolan músicos como Gino Picart (piano), Luis "Jungo" Ortiz (bajo), Elton Reyes (trompetas), Guillermo Hewitt (trombones) y Alberto "Coco" Reyes (coros).

lunes, 13 de septiembre de 2010

El rostro musical de Moneda dura

Nassiry Lugo entona Candil de nieve. Rapea, se mueve con soltura en el escenario y propone, con frases rápidas, su versión de la canción de Raúl Torres. Su banda lo secunda a golpe de puro pop rock. El teatro Karl Marx colapsa.
Les sucedió en varias ocasiones la noche en que decidió ofrecer el concierto con su grupo, y sobre todo con aquellos sencillos contenidos en su disco Ojalá (EGREM 2002), álbum trovadoresco que los llevara a interpretar temas de Silvio Rodríguez, Pablo Milanés, Amaury Pérez, Gerardo Alfonso y Carlos Varela, entre otros cantautores nacionales.
Moneda dura lo había decidido: despediría la presente cita estival con su música y para ello no escogió una plaza pública y apostó por el reto de actuar en un teatro, donde un convincente juego de luces y una simple y funcional escenografía, también secundó la actuación de la banda.
Pero fue el dinamismo ganado en la escena, que no le permitió perder un minuto entre canciones, uno de los puntos descollantes de la velada, lo cual mantuvo en plena hiperactividad al público, compuesto en su mayoría por adolescentes. 
El concierto también fue un buen momento para ponernos en sintonía con las composiciones actuales del grupo. Dos nuevos temas, Algunas enemigas y Caminos infinitos, conectaron a los presentes con lo que será la próxima producción fonográfica de Moneda Dura.
Pero la agrupación, fundada en la Universidad de La Habana en 1997, no dejó a los espectadores aguardando por los éxitos de su autoría. Así cantaron los románticos Al Sudeste y Sin hablar, el sensible Los ojos de Aitana, el irreverente Mala leche, y los de crítica social Callejero y Lola.
Allí como en Luna Negra, Yo vengo de La Habana y otros tantos, la banda mostró una clara referencia hacia la música criolla, pero en la cuerda del rock alternativo, el pop, el reggae y el funk que tanto defienden.
En lo personal, fueron aproximadamente dos horas que me permitieron rememorar a uno de los grupos que marcó a muchos coetáneos en mi etapa adolescente, aunque confieso que en el Karl Marx había un notable número de personas que ya rebasaba ese período de vida.
El público que fue a escuchar a Moneda Dura, puso en clara evidencia que la propuesta de la banda tiene seguidores. La formación musical dialoga con romanticismo sobre vivencias cotidianas con un leguaje juvenil y es un elemento válido. Más de una década ya le da un rostro dentro de la música que enarbolan.

martes, 24 de agosto de 2010

El pianista

Hoy les propongo hablar de un chico especial. Pude entrevistarlo hace un par de semanas cuando preparaba su concierto en el Oratorio San Felipe Neri de La Habana, presentación de la que ya he comentado en las páginas de Juventud Rebelde.
Pero ahora regreso con mayor información sobre Mario Orlando El Fakih. Muchos a lo mejor no saben que este joven pianista  primero deseó ser un gran nadador, al estilo del medallista olímpico Rodolfo Falcón, sin embargo supo darle un giro totalmente distinto a su vida a la edad de diez años. “Un día llegué de la piscina y dije: ‘Mami, ya no quiero tener nada que ver con la natación, ahora lo que quiero es tocar piano”,  confiesa el artista a Música Cubana.
Así inició su carrera en la música. Hizo las pruebas para comenzar los estudios de piano, pero a los 10 era un poco tarde para iniciarse en el instrumento. Se decidió entonces por la guitarra y cursó dos años de nivel elemental, pero lo que realmente anhelaba era tocar piano y tuvo esa posibilidad más tarde, cuando aprobó exámenes para nivelarse en él y ponerse a tono con los muchachos que desde los siete años lo estudiaban.
Ahora Mario Orlando es un pianista que gana cada día en mayores conocimientos. Ve en la japonesa Mitzuko Ochida y el cubano Jorge Luis Prats, a sus paradigmas. Se prepara con ahínco para seguirlos. Ha llegado lejos: cursa estudios desde 2008 en la prestigiosa Universidad Mozarteum de Salzburgo, Austria.
Acceder allí fue un reto para el joven artista. “Fue una selección muy rigurosa. Se presentaron alrededor de 70 pianistas y gracias al Instituto Cubano de la Música y el Ministerio de Cultura, pude representar a mi país. Fueron dos exámenes de diez minutos cada uno y el jurado evaluó un repertorio universal.
“Los estudios allí son muy exigentes. La universidad posee un programa extenso que recoge alrededor de 50 asignaturas complementarias que hay que llevar de conjunto con las prácticas como el piano y la música de cámara. Todo se aprende en 14 semestres, aproximadamente siete años de carrera.
“Desde el punto de vista del conocimiento, uno sale Máster en Arte y, desde el punto de vista pianístico y práctico, se gradúa con una formación muy completa”.
-¿Pero no llegaste en “pañales” a Salzburgo?
-Sin la formación cubana no hubiera podido enfrentarme a ese desafío. Estudié en la Escuela elemental de Música Alejandro García Caturla y me gradué del Conservatorio Amadeo Roldán, en abril de 2008.
“En Salzburgo los profesores notan que en Cuba se trabaja muy seriamente y que el repertorio que abordamos, es el que se exige en todos los conservatorios del mundo”.
-¿Cómo te sientes más cómodo, interpretando música popular o clásica?
-Clásica. Es donde he hecho mis estudios y quiero dedicarme a ello como profesional, ya sea en una carrera en solitario o integrando un formato de cámara. Quién sabe en un futuro cuántas cosas pudiera hacer.
-Y seguirás tocando esta melodía a pesar de que en ocasiones encuentra menos anuencia en los espacios promocionales.
-Lo importante es nunca rendirse. A pesar de la música clásica que no es muy divulgada, amo esta música, por eso organizo conciertos y motivo a la gente a que escuche. Mi objetivo es llevarla a todos los espacios posibles.
-Una experiencia que ya vimos materializada junto a otros noveles músicos, en el concierto del pasado 14 de agosto en el Oratorio San Felipe Neri. 
-Estuve reunido con grandes amigos. Fue un gran reto porque estoy de vacaciones y las he dedicado a preparar la presentación y a ensayar diariamente para montar el repertorio.
“Interpreté junto a Jalime Benítez Atta(clarinte) y Alberto García Fayad (violoncello), obras compuestas en el siglo XX -muy poco tocadas en Cuba- en un formato de música de cámara, algo que decidí trabajar porque es una conformación que en el país se está potenciando. El objetivo del concierto estuvo en hacer sentir a los jóvenes artistas la ilusión de preparar una presentación así”.
-¿Qué expectativas profesionales tiene de ahora en adelante Mario Orlando El Fakih?
-La primera es graduarme. La música cubana es muy rica y de mucha diversidad en cuanto a géneros y quizá, si en un futuro fusione algo con ella, sería vinculada al mundo de la música de concierto, quizá hacer arreglos vocales, arreglos musicales...”


* En la foto que tomara el fotoreportero Roberto Suárez, se encuentra Mario Orlando junto a sus colegas Jalime y Alberto en un ensayo. Foto Tomada de Juventud Rebelde Digital.

lunes, 2 de agosto de 2010

Tranquilos, César (Pupi) Pedroso controla

Los que son son, guiados por su líder, el pianista César (Pupi) Pedroso, están metidos de lleno en los estudios de grabación, dando los toques finales a su nuevo disco. "Basado en nuestro repertorio habitual, saldrá nuestro próximo álbum", ha declarado Pupi en especial para Música Cubana.
Su orquesta, fundada tras su salida de Los Van Van, cumple en 2010 nueve años de creada, mientras Pedroso celebra 50 de vida artistica.  Esas constituyen las mejores motivaciones para el disco nuevo Siempre Pupi  y la gira que acaban de realizar  por  Estados Unidos.
Desde el pasado 2 de junio y hasta el 2 de julio, la agrupación se presentó en ciudades como Miami, Tampa, Nueva York, Los Ángeles, San Francisco, Okland y Washington. 
"Esta es la primera vez que visito EE. UU con mi orquesta. Estuve anteriormente con los Van Van y fui menos presionado, porque esa era una orquesta de tremenda trayectoria, de un nombre internacional, la orquesta significativa del país. 
"Fue una prueba de fuego el presentarme allí con Los que son son. Pero considero que salí airoso, porque desde que toqué el primer tema, parecía que estaba tocando en La Piragua -sobre todo la ocasión en que actuamos en el Parque Central de Nueva York ", confesó Pupi.  
Aunque el pianista preparó un concierto inspirado en temas clásicos suyos como Seis Semanas y Azúcar, fueron sus canciones más actuales las que más le solicitaron los bailadores.
Así interpretó sencillos de su última producción discográfica Tranquilo, que yo controlo y de anteriores. "Tuve que cerrar con De la Timba a Pogolotti, con eso te lo digo todo", señaló el músico.   
Ahora la agrupación y su director se incorporan a las presentaciones que tienen las orquestas en la Isla para festejar con los vacacionistas este período estival. "Estaremos la semana próxima en la Isla de la Juventud, con la brigada Martha Machado y junto al artista de la plástica, Alexis Leyva Machado (Kcho) , y también tocaremos en los carnavales de Holguín", puntalizó Pupi.     

lunes, 12 de julio de 2010

Las décimas que me encuentro en el Caribe

Los he extranado un montón. Me disculpo por no haberlos puesto al tanto de lo que acontece musicalmente en la Isla. Es que estuve unos días en el Oriente cubano. Dos eventos me mantuvieron en esa zona: la Jornada Cucalambeana de Las Tunas y el Festival del Caribe de Santiago de Cuba. Ambos espacios explotan al máximo la posibilidad de reunir por solo unos días a los exponentes de una cultura que nace de lo popular, de lo más auténtico de nuestro pueblo.
Verlo en ambas ciudades fue gratificante. En las Tunas fue la música campesina y todo lo que la rodea lo más interesante. Ver a poetas y repentistas en una misma construyendo poemas con palabras sabias y al calor de la improvisación, fue estupendo.
A todo ese entramado de tonadas, seguidillas y controversias, le rodearon otras manifestaciones de la campiña cubana, como la danza y la pintura. Desde allí también se describió a la Isla y a ese hálito cultural heredado de los emigrantes españoles, porque la décima, nuestra estrofa nacional,  ha reinado en Las Tunas por más de 40 años en un evento como la Jornada  Cucalambeana.
De Santiago de Cuba conservo las imágenes dejadas por los grupos que cultuvan las tradiciones afrocubanas y las llevan impreganada en la piel de sus integrantes. El multicultural desfile de la Serpiente, una especie de bienvenida popular al Festival Santiaguero, mostró a grupos como la Tumba Francesa de la propia ciudad sede del certamen, y a otras agrupaciones de distintas partes del país que representaron lo que ya tenían escrito en sus genes desde antaño.
Pero corre en Santiago una brisa especial. Es que hasta allí se van cada año representantes de otras culturas y las llevan para crear todo ese mundo real- maravilloso del que tanto nos enamoraramos en los libros del escritor cubano Alejo Carpentier.
Esta vez me place decir que junto a la ya familiar música mexicana, descubrí que más allá del internacional tango, Argentina palpita en la danza folclórica de las distintas regiones que contiene su geográfia; que no son solo los universales colores del carnaval de Río de Janeiro ocupan todo el hacer cultural de esas festividades, como mostrara la delegación de Pernambuco, y que es la música de Curazao un aliciente para elevar el espíritu por su fuerza y su optimismo. 
Han sido 12 buenos días para adentrarse en la raíz de la Isla, en esa que nos moldea como somos. Han sido dos semanas que en las que he escuchado a cantores de pueblo como el repentista cubano Luis (Papillo) Paz y el argentino Emiliano Zerbini, y he visto en sus canciones, la expresión de quienes también están dispuestos a erigir un muro para los que intentan olvidar las esencias, nuestros orígenes.

viernes, 18 de junio de 2010

Septetos Nacional Ignacio Piñeiro y Habanero: desafíando al destino

Como le prometí a Marié, una de las lectoras de Música Cubana hoy hablaré de dos agrupaciones de la música tradicional y sus más recientes volúmenes fonográficos que ya son una joya musical, a pesar de que acaban de presentarse en la escena nacional. Se interpreta allí de una manera arrasadora sones clásicos del pentagrama nacional y desenredan con elegancia toda una tradición que va envuelta en nuestros genes de cubanos.
Son dos septetos con una amplia y extensa carrera en el mundo sonoro. Ambas sobrepasan las ocho décadas y cada una se ha nutrido de varias generaciones de músicos, que la han arropado con sus experiencias.
Ahora reaparecen en la discografía con dos nuevas entregas. Así, a todo son, rumba, guaracha y bolero, se erige sobre sus 82 años el Septeto Nacional Ignacio Piñeiro para continuar Desafiando el destino. Se hace acompañar esta vez de voces destacadas de la Isla como la Musicalisima Beatriz Márquez, Pedro Lugo (El Nene), Felix Baloy (El Bala), Emilio Moret, Pablo Justis, Genaro Camacho, Ernesto Pluma y el percusionista Tomás Ortiz (Panga). También se suma el venezolano Enrique Iriarte, quien fundara junto a Oscar D' León la mítica orquesta Dimensión Latina.
Entre los compositores que podemos encontrar en Desafiando... está Francisco Oropesa , el bongosero del Septeto, quien ha escrito para el álbum Candela mi son, Tu son tresero y Rumba amanamba. Otros integrantes del grupo igualmente participan en la autoría de los temas, como el guitarrista Dagoberto Salcerio (¿Por qué será?, Aquí estoy yo), el trompetista Agustín Somellán (La rumba no ha muerto, Del some al son) y del cantante y líder de la agrupación Eugenio "Raspa" Rodríguez (Un clavel para la niña, Entre nosotros).
Fundado por Ignacio Piñeiro el 13 de diciembre de 1927, el Septeto Nacional esparce melodías en los escenarios nacionales e internacionales. Y es este nuevo disco una evidencia de su hacer.

Otra formación musical también se asoma a la fonografía. Llega con un álbum doble para mostrar que 90 años son un buen average, a pesar de que la conocida frase de Gardel. En 26 sencillos el Septeto Habanero hace un desfile del cancionero tradicional cubano, destacando obras de Pedro Ibáñez, Manuel Corona, Gerardo Martínez y Guillermo Castillo —estos dos últimos fundadores en 1920 del afamado grupo.
Tres lindas cubanas, Aurora, Elena la combanchera y esos pegajosos y populares temas Papá montero y A la loma de Belén, suenan impecables y con la experiencia de una agrupación que celebra con este fonograma sus nueve decenios de música e identidad.
Otros autores contemporáneos se suman y respetan en sus canciones el estilo de los grandes compositores. Así podemos saborear de éxitos actuales del septeto como Y qué sabrosito pa’ gozar, de Jaime Gracián, y Voy a la calle Vapor, de Emilio Moret. 
Es 90 años. Orgullo de los soneros (Colibrí 2009) uno de esos discos donde no tienes en cuenta el tiempo, porque de allí tomamos esa esencia que es capaz de describirnos desde las historias locales -y a la vez universales que cuentan-; y porque domina impecablemente la capacidad de narrar desde la melodía. Enhorabuena que Desafiando al destino siga esa misma línea. 

lunes, 7 de junio de 2010

David Torrens: Razones pa’ andar cantando

Hola a tod@s. Hoy quiero compartir algo muy especial. Tuve la oportunidad de presenciarlo en Cubadisco cuando David Torrens presentó Razones, su tercer y más reciente disco. Les comento que con él ha mirado al Sur para darle un toque geográfico a su último disco. El cantante siente que ante todo hace música y deja que de modo natural surjan sus temas. No se extrañan en este nuevo fonograma a Sentimientos ajenos, ¿Quién me quiere a mi? y Ni de aquí ni de allá…, títulos que también calaron con desenfado en el público.
David Torrens lo tiene claro: su nuevo CD es el resultado de lo «que quería en este momento». Así contesta a esa pregunta obligada que le harían los entrevistadores. Él se sale de las casillas, los crucigramas y todas esas líneas que se utilizan para contornear, categorizar.
Hay mucho de temperamental en su música. «Antes deseaba intensamente, hacer el pop que hacían los gringos. Me saqué esa espinita con mis dos primeros álbumes», confiesa.
Ahora le salió un volumen con mirada longitudinalmente opuesta a su pasado melódico, pero, dice resuelto Torrens, es a la música toda a lo que me dedico.
Con ello da por sentado que la fusión de varios ritmos es un recurso esencial en Razones (Bis Music 2009), su última entrega discográfica, que resultó premiada en ese apartado en Cubadisco 2010. Musicalmente «las influencias en este disco son hacía abajo. Estoy parado en el meridiano y miro hacia ese lado», explica David.
Una docena de letras ofrecen esa visión. Hasta allí se ha colado el romanticismo que puebla las composiciones de Torrens. Con un lenguaje citadino, el autor «pinta» en tres Congas tristes, igual número de historias dedicadas a narrar el amor actual «muy a mí manera».
A la secuencia de congas la ha bautizado como poesía del suceso: «no estás diciendo palabras bellas», se presentan «con una sutileza que no caen en lo vulgar», y donde «narras un suceso que es poético en sí mismo».
Si tuviera que elegir, el cantautor escogería cada uno de los track del disco. Siente cercanos «los temas menos comerciales: las tres congas tristes o la canción que grabé con Pablo Milanés, Déjate ver. Son textos muy caprichosos, para sentarse a escucharlos tranquilo. Los otros que hice, me divierten muchísimo».
La sexualidad y la relación de pareja son conceptos que David explota en Razones. Llegan desde su voz, cantadas con erotismo y sin prejuicios, cuatro títulos para explicar que no hay amor sin embrujo (Masoquista) y sin ese sentimiento «suicida» (La guerra de tu sexo) que nos hace morir por el otro. Porque enamorarse para el autor no es «un descanso, ni pasión detenida», ni se cuelga «el deseo donde el temor se esconde» (Dámela), es simplemente ese «amor que me devuelves la vida» ().
El sencillo que titula el disco es en el único que Torrens comparte autoría. Invitó a su colega Kelvis Ochoa a pensarlo juntos. Y en el texto se percibe el optimismo y la fe en la música de ambos artistas. Quien no tendría vida mía/Razones pa andar amando/ Razones pa andar queriendo/ Razones pa andar soñando, Razones..., han escrito ambos.
¿Este es un álbum modelo para los otros que vendrán?, pregunto. «No, para nada. Es decir, este es el disco que deseaba hacer en ese momento. Inclusive lo estoy tocando, representando, y empiezo a disfrutarlo ahora. Pero, de hecho, ya quiero hacer otra cosa. Quiero hacer música».
Su decisión va a tono con sus concepciones sobre cómo escribir canciones y ponerles sonido. Con Torrens no valen los esquemas. «Es que creo que los patrones para premiar, categorizar y catalogar un artista y su obra no pueden ser tan estrictos. Ahora (con Razones) estoy en fusión, pero también es canción. Si le quitan la rumba es canción, intensa y profunda», sentencia.
«¿Y entonces que viene ahora?», se suele preguntar el intérprete de Mi poquita fe. «Viene la música», no se cansa de contestar. «Ella solita será. Porque nunca pensé que iba a hacer un danzón u otro tema que es casi merengue en Razones y ahí están. Lo importante es la canción, los propósitos vienen solos».
Por lo pronto a David también le satisface que este año saliera el volumen Anatomía de La Habana (EGREM 2008), que hiciera hace tres años junto a la cantante Liuba María Hevia, el pianista José María Vitier y el grupo vocal Sexto Sentido. El CD DVD contiene imágenes de varias de locaciones de la capital, tomadas exclusivamente para este material.
Dice David que actualmente no deja de escribir sus historias, a las que luego pondrá armonía. Adelanta que compone un tema para su Habana, una ciudad que ama. Si embargo, necesita aún más del calor y la cotidianidad que respira en Guanabacoa, ese lugar exacto adonde pertenece.
Desde allí Torrens sigue inspirándose y mezclando sus melodías. Ahora le da paso a la «euforia que tenemos todos los artistas, por defender lo que acaban de hacer». Y Razones es esa apuesta, actual, temperamental, aguda.

lunes, 31 de mayo de 2010

Mis raíces

Música Cubana acaba de cumplir un año y quiero celebrarlo junto a ustedes. Compartiendo. Dialogando. Y que mejor que  comentándoles sonre un disco que crea un paisaje nítido, como aquellos que pintaba Carlos Henríquez, dibuja musicalmente Mis raíces (Bis Music 2010), el disco que acaparó uno de los grandes premios en la recién concluida Feria Internacional Cubadisco 2010. 
Con la interpretación impecable de María Victoria Rodríguez en la mayoría de los temas, y los arreglos melódicos del conocido tresero Pancho Amat, el volumen muestra valores imprescindibles de la música campesina.
En esa empresa también se unieron los cantantes Inocente Iznaga (El Jilguero de Cienfuegos), Mercedes Sosa -madre de María Victoria y voz conocida del género en la Isla-, y Antonio Alberto Iznaga (El Jilguerito); y el laudista Erdwin Vichot.
Grabado en el estudio Eusebio Delfín de Cienfuegos, Mis raíces destaca no solo por sus acordes sonoros, también por el acople entre el diseño y la fotografía, tratados por Ricardo Monnar y Ángel Alderete, respectivamente.
Entre las canciones, resulta significativo que aparezcan algunas que se clasifican como antológicas en la música guajira, como Mi tierra es así y Como la palma de mi mano, ambas de Radeunda Lima; y Tú no, yo sí, de Miguel Matamoros.
Igualmente se incluyen en el álbum otros títulos contemporáneos como ese precioso tema De donde viene el amor (Monte adentro), de Pepe Ordaz, o Décimas al amor, de Luis Paz (Papillo) y Elio Vidal.
También el dueto Amat- Rodríguez insertaron composiciones suyas que le dan al fonograma un aire personal y que no rompen con el concepto central que quisieron brindarle. Así podemos escuchar el instrumental El gallo pinto, firmado por Pancho; y el título que da nombre al CD, escrito por María Victoria.
La idea de hacer Mis raíces ha sido clara: “llamar la atención sobre el caudal tan rico que hay en la música rural cubana y de todo lo que tiene de vivo el género, así como su combinación con otros estilos”, ha dicho a Cubasí Pancho Amat.
La pretensión, explicó, es que la gente se fije, “pues estos temas están tratados con aires de contemporaneidad y hay algunos que han sido compuestos en etapas más recientes”.
Por eso María Victoria ve en este premio se ha ganado, un motivo para “seguir cultivando nuestras raíces”. La cantante piensa que es necesario “darle más atención a la música campesina y ponerla en el lugar que merece”.
De ahí que a toda Cuba llegarán los ecos de este disco, pues sus protagonistas emprenden desde finales de mayo y hasta junio, una gira nacional donde promocionarán el disco.
“Tanto Pancho como yo nos quedamos con los deseos de seguir investigando cosas que están inéditas”, aseguró María Victoria. Algo en lo que Amat coincide. Entonces no dudemos si en un futuro este trabajo continúa.

lunes, 24 de mayo de 2010

Barbarito Torres: el rey del laúd

Siempre se habla de la pasión que sienten los artistas por la música. Cada historia devela elementos interesantes y muestra cuánta imaginación vuelcan luego los músicos en sus creaciones. Así sucede con el laudista Barbarito Torres (Matanzas, 1956), quien tiene una relación especial con la melodía.
Su infancia transcurrió entre notas sonoras. Su padre hacía décimas, era un “fanático del punto guajiro” y tocaba el laúd. A su casa iban algunos de los más grandes poetas y repentistas para “descargar”.
“Los cumpleaños, los velorios de santos..., siempre habían un motivo para formar el guateque, y en ese ambiente crecí”, confiesa Barbarito.
Recuerda Torres las tantas veces que acompañaba a hermana Conchita en las tonadas y temas guajiros que esta última interpretaba. Él la seguía primero con su voz, imitando lo debía tocar el laúd en un punto guajiro, y después la secundaba con el instrumento.
Así creció y se desarrolló en la música Barbarito Torres. Su virtuosismo fue reconocido
con el Premio de Honoren en la recién finalizada Feria Internacional Cubadisco 2010.
—El laúd es un instrumento que tienen una rítmica tremenda, ¿Cómo llegó a él?
—El laúd denota en su ejecución una gran riqueza melódica, armónica y rítmica. Empecé a tocarlo desde muy niño, junto a mi padre y también con mi padrino, Luciano Monet, un gran laudista cubano, desaparecido ya físicamente. Él me dio mis primeras clases, me enseñó los primeros puntos en este instrumento y ya a la edad de 14 años, era un profesional del mismo.
“Luego, en mi etapa de juventud, desarrollé la ejecución de este instrumento en todo tipo de música. Fui el primero que lo sacó de su ambiente original, para hacer cualquier tipo de música, desde la tradicional, hasta el jazz. También lo he llevado, con mucho orgullo a brillar en los escenarios internacionales”.
—¿Piensa que es necesario que en la Isla se potencie su enseñanza?
—Por supuesto. El laúd es uno de los instrumentos más importantes para la ejecución de nuestra música folclórica campesina, y también puede vincularse a otros géneros. Es un símbolo de cubanía. Y es de vital importancia que se desarrolle su ejecución en las jóvenes generaciones, para que no muera la tradición y siempre siga viva.
—Dicen que cuando usted hace sus solos con el laúd el público calla, y que cuando maneja el instrumento a la espalda, salen del auditorio voces de asombro. ¿Cuál es su secreto? ¿Cómo consigue concentrarse?
—Siempre, desde muy joven estudié mucho mi instrumento. Desde niño, el laúd fue mi juguete. Por tanto, conozco todos sus secretos y puedo dominarlo a la perfección. He practicado las formas de tocarlo, y para mí ya eso es algo habitual. Cuando toco, estoy en comunión perfecta con el instrumento, muy concentrado, es como si fuera parte de mi cuerpo y de mi mente. Tocar el laúd para mí es algo muy natural. Eso llama mucho la atención del público.
—Hábleme de su paso por la Orquesta Cubana de Cuerdas y de esa gran experiencia junto a Celina González, en el grupo Campo Alegre.
—La Orquesta Cubana de Cuerdas fue creada por ese gran promotor de la música guajira, el laudista Miguel Ojeda, y estuvo conformada, por los mejores instrumentistas de la cuerda pulsada del género campesino en nuestro país, allá por las décadas del 1970 y 1980.
“Fue un gran honor, un gran placer y una experiencia única compartir en esa agrupación con figuras de la talla de los laudistas Raúl Lima, José Manuel Rodríguez y Juanito Rodríguez Peña —a quien aún tenemos presente—; los guitarristas Ángel Romero, el chino Benemelis y Arsenio Núñez; y los treseros Mongo Huerta y Alcides Mendoza. Todos han sido artistas excepcionales dentro de la música guajira y la tradicional cubana. Todos con mucho que enseñar, con mucha savia donde beber y formarse.
“Fui también laudista del grupo Campo Alegre y estuve durante muchos años con Celina Gonzáles —desde 1986 al 90 aproximadamente. En el año 1992 fundé mi propia agrupación, El Piquete Cubano, que acompañó a Celina, durante varios años”.
—Dos agrupaciones importantes en la escena musical de la Isla lo han acogido. ¿Cómo valora su trabajo en Afro Cuban All Stars y el Buena Vista Social Club?
—Trabajar con el Afro Cuban All Stars, y el Buena Vista Social Club han sido un placer tremendo, ya que son dos agrupaciones imprescindibles en la historia de la música popular cubana.
“Resulta un privilegio compartir con músicos tan importantes y representativos de nuestra cultura musical, como Rubén González, Compay Segundo, Ibrahim Ferrer, Cachaíto López, el Guajiro Mirabal, Juan de Marcos González, Amadito Valdés, Eliades Ochoa, Pío Leyva, Manuel Licea y Omara Portuondo”.
—Cubadisco 2010 apunta su mirada hacia la música campesina. ¿Siente que el género esta siendo olvidado en la discografía y en los medios?
—Sí, pienso que sí. No hay que esperar a que haya un evento dedicado la música folclórica guajira para grabarla. Esta música debe estar presente siempre en las producciones discográficas y en la difusión, a través de nuestros medios masivos.
—Si tuviera que hablar de momentos sensibles en su carrera artística, ¿cuáles enunciaría?
—Cuando recibí la Orden por la Cultura Nacional, eso es algo que un artista siempre desea, poder aportar algo para su país. También cuando me fue otorgada la categoría de Profesor Titular del Instituto Superior de Arte, pues fue ver cómo mis formas de ejecución y mis modos de tocar el laúd, son un patrón para las nuevas generaciones de laudistas. Y lo más importante es el reconocimiento que ha merecido mi trabajo musical en cada escenario dentro de Cuba y fuera de ella.
—¿Qué proyectos llevan el pulso de Barbarito Torres en estos días?
—En estos momentos estoy trabajando y preparando el próximo  disco de mi agrupación Piquete Cubano, y a la vez realizamos conciertos junto a otros músicos invitados.
“Igualmente me presento con la orquesta Buena Vista Social Club en escenarios internacionales. Además, integro un equipo de especialistas que trabaja por la salvaguarda de las tradiciones musicales guajiras, donde investigamos y dejamos plasmado en soportes audiovisuales, las más genuinas tradiciones guajiras.
“Este grupo está liderado por la musicóloga Sonia Pérez Cassola y Patricia Tápanes, especialista de CREART. Con ellas, y otros amantes de esta labor que se nos suman, hemos realizado al álbum doble Soy la décima guajira, que asumió la EGREM el pasado año y que fue Premio Cubadisco en la categoría de música folclórica en esa ocasión.
“Este año hemos culminado un volumen doble que contiene el documental Parrandeando entre las lomas, dedicado a las parrandas campesinas de Florencia y de Arrollo Blanco, dos agrupaciones patrimoniales de la cultura comunitaria campesina, acogido en esta ocasión por la disquera Bis Music y que, por cierto, presentaremos en el marco de Cubadisco 2010”.

viernes, 21 de mayo de 2010

Hechizo de cuerdas en Cubadisco 2010

He estado toda la semana en Cubadisco 2010. Hoy les hablo de la noche especial que viví el miércoles cunado un verso breve, pero profundo hizo meditar a los poetas. La música campesina gravitó entre los bardos boricuas que en el Encuentro del Laúd, el Tres y el Cuatro, tuvo lugar este miércoles, en la sala Covarrubias del Teatro Nacional de la capital.
Acompañados del grupo Mapeyé de Puerto Rico, tres repentistas pertenecientes a distintas generaciones, hablaron de sus influencias en una rima que traía impregnada la tradición de su pueblo. Allí también pusieron otras estrofas, salidas al calor de la musa inspirada en los campos latinoamericanos.
Se asomaron esa noche al recién remozado escenario habanero, agrupaciones y cultores de este tipo de música procedentes de Venezuela, Puerto Rico y Cuba. Todos ellos cumpliendo una invitación del tresero Pacho Amat y su Cabildo del Son, quienes fungieron como anfitriones de la velada.
Para Amat la noche fue singular porque recibió, de manos de Ciro Benemelis, presidente del Comité Organizador de Cubadisco 2010, un reconocimiento especial del certamen. Pancho había recibido en la Gala de Premiaciones del sábado último, el gran premio del evento por su disco Mis raíces (Bis music 2010) junto a la cantante María Victoria Rodríguez; mientras el álbum que grabara con EGREM, Yo traigo un son, se alzó con el lauro en el apartado de música tradicional.
Un momento igual de mágico devino la entrega del Premio Internacional Cubadisco 2010  al grupo Mapeyé y a su director José Antonio Rivera, conocido en el mundo artístico como Tony Mapeyé, por el volumen El ritual de la fiesta Mapeyé.
Entre las actuaciones memorables de la noche estuvo la del boricua Edwin Colón, quien deleitó a los presente con el solo de su cuatro, donde hizo un recorrido por canciones populares de la música cubana.
Muy aplaudidos también fueron los instrumentales interpretados por los venezolanos de Pentarcorde  y el Ensemble 4X4, quienes trajeron consigo la tradición musical de los llaneros de su tierra, donde el joropo es considerado un símbolo del patrimonio sonoro del país sudamericano.  
La poesía y el sonido crearon un enigmático momento la noche del miércoles pasado. Las cuerdas de los laúdes, cuatros y tres estremecieron a un público sensible y seguidor de las costumbres más arraigadas de las naciones latinoamericanas. Así lo palpamos en los acordes impecables y las improvisaciones de los músicos en el cierre del concierto, unido al gran coro de voces en ese popular tema que es Capullito de alelí.

miércoles, 19 de mayo de 2010

Coro de Camajuaní

Los he extrañado un montón. No he tenido tiempo de escribir algunas líneas porque he estado todo el tiempo en funciones de trabajo, pero, como siempre, les dejo algunas noticias musicales que en estos días he conocido. Estuve a inicios de mayo en el pueblo donde nací. En esa pintorezca localidad una se encuentra con cosas asombrosas. Esta vez me maravillo escuchar desde el portal de la casa de mi abuela, al Coro Profesional de Camajuaní. Lo dirije la maestra Rebeca Orrivarri, que lleva muchísimo tiempo guiando a la agrupación.
Recuerdo a Rebeca en una de esas tardes en las que la tranquila rutina de mi escuela primaria  se trastocaba con algún acontecimiento. Esa ocasión llegó ella para cantar a los pioneros y les confieso que era la primera vez que escuchaba un acople de voces tan perfecto y sin que les hiciera falta instrumento alguno.
En mi visita de mayo, el Coro era invitado por la Iglesia Católica del pueblo para deleitar a los feligreses y, aunque no tengo esa vocación religiosa,  me sumé al público. Supe por su directora que la agrupación fue fundada en 1964 y cuenta con más de una docena de cantores, entre ellos algunos fundadores como la propia Rebeca.  Su repertorio es amplio y abarca la música cubana y universal.
Ha sido una suerte verlos. Les he prometido al volver conversar con ellos con calma y que me cuenten su historia en la música. Pero desde ahora siento que ha sido agradable el saber que en Cuba hay instituciones musicales que, desde los escenarios de las pequeñas ciudades, hacen arte y colorean la cultura de la Isla.

martes, 27 de abril de 2010

Cubadisco mide el kilometraje del pop

Lo prometido es deuda. Siempre dicen. He dicho a mis lectores que escribiría en detalles sobre las categorías de Cubadisco 2010. Hoy comienzo y lo hago con el pop. Esta vez en concurso hay cuatro volúmenes de la disquera Bis Music: Kilómetro cero, de Ernesto Blanco; Dulce locura, de Patricio Amaro; A la felicidad, de Haydée Milanés; y Mírame, de Jacqueline Vell; mientras por la EGREM aparece el álbum de Diana Fuentes, Amargo pero dulce.  
Denotan esos trabajo una
búsqueda por ganar en el  terreno melódico, por salirse de los lugares comunes para contar las historias, y tomar así distancia de conceptos que se manejan en otras regiones del mundo.
Pues aunque algunos ven en el género elementos de frivolidad y un marcado pacto con lo comercial, la forma con que se encaran estos álbumes supera para bien algunas concepciones y las propuestas están influenciadas por otros estilos oriundos de nuestro país o foráneos. Sin embargo cuidado, que estos discos no olvidan los términos de mercado.
Sus autores son jóvenes artistas y es precisamente ese apartado, una muestra de cómo el quehacer de los más nuevos encuentra una brecha en las casas discográficas nacionales, sobre todo en un género no oriundo de la Isla.
Siento que este será uno de los segmentos donde va a resultar difícil pronosticar el ganador por el equilibrio de las entregas de los aspirantes. Cada uno de los álbumes particulariza una forma de hacer música, lo cual encuentra eco en el empaque gráfico que los envuelve.
Es el diseño uno de los aspectos que la industria fonográfica nacional no desconoce, de ahí que en estos cinco ejemplares haya un cuidado en el uso de tonalidades, fotografías e ideas generales, para componer desde la gráfica también la idea que sus autores desearon ofrecer.
Entre las temáticas nos llega de disímiles maneras cómo ilustrar el amor, la felicidad y la forma de relacionarnos. Buscar las claves para decirlo en la actualidad les ha ocupado tiempo a Patricio, Haydée, Diana, Ernesto y Jackeline.
Dulce locura lo expresa en las 11 canciones que integran el CD, todas escritas por Patricio Amaro. Con un aire roquero, el autor regala doblemente el sencillo que da título a su producción discográfica -uno de ellos es un remix inclinado hacia la música disco-, e incluye Nunca te olvido, un éxito de Amaro que ahora viene como bonus track.
José Manuel García Suárez y Eddy Cardoza López produjeron el álbum, además de que participaron activamente en la grabación, mezcla y masterización de este producto.
Suenan agradable al oído Ya no pienso en ti, El cielo en tu boca, Llegué caminando y la balada rock Para la vida, donde la guitarra es protagonista junto a la voz del cantante.
A la felicidad hace alusión en su portada a un cuadro conocido, pero también traduce en canciones lo significa ser feliz para una artista. Diseño, fotografía y música se unen para armar ese concepto, que al decir de Haydée Milanés, es su visión personal de apreciar el tema.
Casi una docena títulos enarbolan esa máxima, que para nada toma ideas idílicas y sí reales sobre una temática en la que todos los seres humanos tenemos mucho que aportar.
La cantante referencia lugares significativos de su ciudad como sucede con En el muro del Malecón, y se une a otros músicos para expresar sus letras, tales son los casos de David Blanco, René Espí y Haydée Milanés en el track que nombra el volumen, o en No me hables, una composición que realizó junto al poeta brasileño Thiago de Mello, donde toman la ruptura de una relación amorosa como conducto principal de la canción.
 

El disco tiene otras voces que acompañan a la de Haydée, como la de Omara Portuondo (Discreta), el argentino Pedro Aznar (Espíritus que llegan), David Blanco (Puente de amor), o la de su padre Pablo y la de Robertón Hernández con la melodiosa flauta de José Luis Cortes (El Tosco) en Yo quiero que me quieras.
La primera «brisa» que escuché de Mírame fue el tema Se me olvida. Jackeline Vell hace en él gala de su proyección vocal y nos devuelve la canción, escrita por Jesse Suárez, con una particular forma de interpretarla.
Jackeline anexa a ese conocido título otros nueve en su primer álbum. No se despega la intérprete de su proyección  lírica, una especialidad que estudió en su natal Holguín. En Mírame no hay letras de la cantante, quien aseguró en la presentación del CD que fue en busca de personas que escribieran lo que deseaba expresar. De ahí que escogiera piezas de Osmani Espinosa, Jesse Suárez, Bismark Estupiñán y Antonio Alonso Brito, entre otros.
Allí emerge esa visión del romanticismo y una mirada emancipadora de la mujer en la sociedad. Así se muestra Quédate con él, Quién dice que no, Animales, Nada —cuyo videoclip obtuvo varias nominaciones a los Premios Lucas—, y Gente auténtica —video seleccionado para la campaña de prevención de las enfermedades de transmisión sexual en la Isla.
Un homenaje a la guitarra y a grandes instrumentistas que constituyen paradigmas de la vida artística de Ernesto Blanco, es uno de los motivos de Kilómetro cero, su también  punto de partida discográfico.
Ernesto es el productor musical de esta ópera prima, que contiene 10 sencillos en los que Blanco matiza su visión del pop con géneros como el mambo y el chachachá.
La guitarra de Ernesto y la banda que lo sigue, protagoniza dos instrumentales, Rebelión y Madrugadas. Sobresalen sencillos donde Blanco se une a su hermano David en Solo positivo y a Dianela de la Portilla en Tú y yo, pero es Reinas de la noche uno de los tracks más conocidos del CD. 
Diana Fuentes, la propuesta de EGREM en la categoría de pop, desanda los caminos del género donde descollan el sencillo que titula el álbum Amargo pero dulce, la balada Luna de vino tinto —un exquisito dúo de Diana y el trovador Carlos Varela, cuya letra firma el autor de Monedas al aire —, la canción con mezclas de hip hop con Mad at me, y otras maneras de expresar la música, donde la cantante esboza su forma personal de interpretar.
 

Esta primera entrega de la cantante junta en una decena de temas a autores reconocidos como el propio Carlos Varela y  a Descemer Bueno —además director y productor musical del CD—, y por supuesto, incluye composiciones de Diana.    
Sin dudas, Cubadisco 2010 pone sobre la mesa cinco producciones fonográficas que representan a un género que ya va consolidándose en la Isla. Más que buscar a un ganador para una de sus categorías, el certamen apunta a hacia la variedad de cultores que ya encuentra un reconocimiento en la escena nacional.