martes, 24 de agosto de 2010

El pianista

Hoy les propongo hablar de un chico especial. Pude entrevistarlo hace un par de semanas cuando preparaba su concierto en el Oratorio San Felipe Neri de La Habana, presentación de la que ya he comentado en las páginas de Juventud Rebelde.
Pero ahora regreso con mayor información sobre Mario Orlando El Fakih. Muchos a lo mejor no saben que este joven pianista  primero deseó ser un gran nadador, al estilo del medallista olímpico Rodolfo Falcón, sin embargo supo darle un giro totalmente distinto a su vida a la edad de diez años. “Un día llegué de la piscina y dije: ‘Mami, ya no quiero tener nada que ver con la natación, ahora lo que quiero es tocar piano”,  confiesa el artista a Música Cubana.
Así inició su carrera en la música. Hizo las pruebas para comenzar los estudios de piano, pero a los 10 era un poco tarde para iniciarse en el instrumento. Se decidió entonces por la guitarra y cursó dos años de nivel elemental, pero lo que realmente anhelaba era tocar piano y tuvo esa posibilidad más tarde, cuando aprobó exámenes para nivelarse en él y ponerse a tono con los muchachos que desde los siete años lo estudiaban.
Ahora Mario Orlando es un pianista que gana cada día en mayores conocimientos. Ve en la japonesa Mitzuko Ochida y el cubano Jorge Luis Prats, a sus paradigmas. Se prepara con ahínco para seguirlos. Ha llegado lejos: cursa estudios desde 2008 en la prestigiosa Universidad Mozarteum de Salzburgo, Austria.
Acceder allí fue un reto para el joven artista. “Fue una selección muy rigurosa. Se presentaron alrededor de 70 pianistas y gracias al Instituto Cubano de la Música y el Ministerio de Cultura, pude representar a mi país. Fueron dos exámenes de diez minutos cada uno y el jurado evaluó un repertorio universal.
“Los estudios allí son muy exigentes. La universidad posee un programa extenso que recoge alrededor de 50 asignaturas complementarias que hay que llevar de conjunto con las prácticas como el piano y la música de cámara. Todo se aprende en 14 semestres, aproximadamente siete años de carrera.
“Desde el punto de vista del conocimiento, uno sale Máster en Arte y, desde el punto de vista pianístico y práctico, se gradúa con una formación muy completa”.
-¿Pero no llegaste en “pañales” a Salzburgo?
-Sin la formación cubana no hubiera podido enfrentarme a ese desafío. Estudié en la Escuela elemental de Música Alejandro García Caturla y me gradué del Conservatorio Amadeo Roldán, en abril de 2008.
“En Salzburgo los profesores notan que en Cuba se trabaja muy seriamente y que el repertorio que abordamos, es el que se exige en todos los conservatorios del mundo”.
-¿Cómo te sientes más cómodo, interpretando música popular o clásica?
-Clásica. Es donde he hecho mis estudios y quiero dedicarme a ello como profesional, ya sea en una carrera en solitario o integrando un formato de cámara. Quién sabe en un futuro cuántas cosas pudiera hacer.
-Y seguirás tocando esta melodía a pesar de que en ocasiones encuentra menos anuencia en los espacios promocionales.
-Lo importante es nunca rendirse. A pesar de la música clásica que no es muy divulgada, amo esta música, por eso organizo conciertos y motivo a la gente a que escuche. Mi objetivo es llevarla a todos los espacios posibles.
-Una experiencia que ya vimos materializada junto a otros noveles músicos, en el concierto del pasado 14 de agosto en el Oratorio San Felipe Neri. 
-Estuve reunido con grandes amigos. Fue un gran reto porque estoy de vacaciones y las he dedicado a preparar la presentación y a ensayar diariamente para montar el repertorio.
“Interpreté junto a Jalime Benítez Atta(clarinte) y Alberto García Fayad (violoncello), obras compuestas en el siglo XX -muy poco tocadas en Cuba- en un formato de música de cámara, algo que decidí trabajar porque es una conformación que en el país se está potenciando. El objetivo del concierto estuvo en hacer sentir a los jóvenes artistas la ilusión de preparar una presentación así”.
-¿Qué expectativas profesionales tiene de ahora en adelante Mario Orlando El Fakih?
-La primera es graduarme. La música cubana es muy rica y de mucha diversidad en cuanto a géneros y quizá, si en un futuro fusione algo con ella, sería vinculada al mundo de la música de concierto, quizá hacer arreglos vocales, arreglos musicales...”


* En la foto que tomara el fotoreportero Roberto Suárez, se encuentra Mario Orlando junto a sus colegas Jalime y Alberto en un ensayo. Foto Tomada de Juventud Rebelde Digital.

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