viernes, 3 de julio de 2009

De los elegidos del Benny y de algunos clásicos cubanos del siglo XIX

Los he dejado unos días. Pero ya regreso y cargada de nuevas experiencias. Ayer, por ejemplo, tuve la oportunidad de acercarme a una nueva producción discográfica: Clásicos cubanos del siglo XIX, de la maestra María Elena Mendiola, acompañada de músicos de las orquestas de Cámara de La Habana y Solistas de La Habana.
En el álbum, la Mendiola trae al presente la música sinfónica cubana del siglo XIX con José White, Ignacio Cervantes, Liko Jiménez y Hubert de Blanc. Me ha parecido excelente que los músicos cubanos se preocupen por mantener viva esa memoria sonora. Las partituras de esos compositores ha perfilado de seguro a la armonía que escuchamos hoy.
Para María Elena la idea nació centrada en dos obras fundamentales: el Concierto para violines de José White, y el Scherzo Capriccioso, de Ignacio Cervantes, ambos autores son los más conocidos de Cuba en esa centuria.
Pero ante un terreno prácticamente virgen para la fonografía, la Mendiola agregó horas largas de investigación. Hurgó en los archivos del Museo Nacional de la Música y buscó otro tanto en los documentos que guarda la Orquesta Sinfónica Nacional.
Allí descrubrió «una obra exquisita», Estudio sinfónico de Liko Jiménez. También develó la Oda a la memoria a Antonio Maceo, de Hubert de Blanc, el único no cubano por nacimiento que contiene el CD, aunque sí tiene la nacionalidad por naturalización y convivencia en la isla antillana.
Otra de las buenas nuevas que les cuento es sobre la serie documental Los elegidos. Escogidos por un genio musical, ansioso por que tocaran lo que ya en su cabeza sonaba, los músicos de Benny Moré, son el motivo este material, dirigido por Maira Samada Guerra.

Me alegró saber que los lunes del verano, al iniciar la noche, los testimonios de artistas acompañaron al Bárbaro del Ritmo en su emblemática Jazz Band, ocuparan la pantalla chica. Serán diez capítulos, de 12 a 15 minutos,que el Canal Educativo 2 transmitirá y que nos acerca un poco más a la obra de El Benny, de la mano de sus más cercanos colaboradores.

Allí volveremos a ver a Lázaro Valdés, Juan Morell, Santiago Peñalver, Mauro Gómez, Humberto Mena, Bienvenido Róger Mena, José R. García Caturla y muchos otros. Ellos reverenciarán, en el aniversario 90 de su natalicio, a quien los guiara antaño, El Benny.


miércoles, 17 de junio de 2009

En busca de las raíces campesinas

En la ciudad donde crecí, se trata cada año de captar esa esencia raigal, dibujada en su música de campiña. Desde la décima de los bardos y el sonido de las guitarras y laúdes, se compone el paisaje del labrador de la tierra, el primer amor a la orilla del arroyo, las comidas más genuinas...

Las Tunas ha tratado durante más de cuatro décadas de preservar tales tradiciones. A los colores de ese cuadro de vida costumbrista, en la oriental ciudad cubana se le impregna ese tono real con la realización, siempre a finales de junio, de la Jornada Cucalambeana.

En las riberas del Río Hórmigo y rememorando aquellos «rumores» descritos por El Cucalambé, se sitúan poetas, repentistas, bailadores y personas interesadas en que esa imagen captada por Juan Cristóbal Nápoles Fajardo, sea visible, vigente.

Se trata cada año de captar en vivo la fotografía del hacer cotidiano de los campesinos y, desde la década de 1960, es El Cornito el lugar idóneo para palpar tal panorama.

Allí, donde naciera el bardo el 1ro de julio de 1829, es el encuentro. Quizá porque en pleno vaticinio del autor de Rumores del Hórmigo —figura prominente de la espinela del siglo XIX en Cuba—, el lugar verdaderamente inspira a los poetas para compartir sus versos a la sombra de los bambúes, en el Concurso Iberoamericano de la Décima; los repentistas improvisan sus estrofas cantadas en el Justo Vega; y los bailarines danzan hasta gastar sus zapatos en el Encuentro de Danzas Campesinas.

En las noches es el Anfiteatro el gran auditorio, el sitio donde se representa lo que ocurre en el campo, pero con texturas más artísticas. En las veladas siempre se festeja la belleza femenina, el arte del país invitado, la persona agasajada...

Esta vez la Jornada Cucalambeana acontecerá del 29 de junio al 3 de julio próximos. En escenarios y en puntos de encuentros informales se reverenciará a la repentista Tomasita Quiala; al Premio Nacional de Literatura, Pablo Armando Fernández; así como al estado mexicano de Querétaro.

La espinela, presente en los parajes rurales de la Isla desde los tiempos de los españoles, será el motivo de los análisis de especialistas, estudiosos y musicólogos, como Virgilio López Lemus y la doctora María Teresa Linares.

Todos ellos dialogarán sobre la huella ibérica en las culturas tradicionales de Latinoamérica en el XV Festival Iberoamericano de la Décima, que se desarrollará dentro de la Jornada Cucalambeana.

Y la mirada de los medios a la música campesina puede verse en un foro preparado para debatir sobre la temática. El Comité Organizador creó —como en los tres últimos años— un espacio alojado en el sitio web de la cultura tunera, para ese propósito. El 30 de junio será la inauguración oficial, a la cual ya se han convidado a profesionales del sector y los artistas asistentes.

Así están el arte y la campiña. Juntándose gracias a las décimas y las melodías. El campesinado exhibe en las Jornadas Cucalambeanas su tradición y describe a la Isla desde uno de sus matices más arraigados. Una composición pictórica que siempre parte de las riberas de un río y con los versos de un bardo, inspirado en los ya célebres «rumores» de las vivencias de la gente de campo.

lunes, 15 de junio de 2009

Cuando Formell y Los Van Van forman parte de tu vida

El viernes fue uno de esos días en que adoré la profesión ejerzo. No crean, los días y las noches en el periodismo dan una satisfacción increíble, pero hay otros espacios de tiempo en los que escribir, hacer literatura diaria se hace denso.

Pero un día hablamos de esos temas, porque hoy quiero comentarles de la otra noche, cuando haciendo periodismo pude asistir a la entrega del título de Doctor Honoris Causa en Arte al músico Juan Formell.

Les confieso que lo primero que pensé fue en la grandeza del líder de los emblemáticos Van Van, al cronicar la vida cotidiana en minutos cantados, musicalizados. Es difícil lograrlo, pero Formell lo hizo con La Habana no aguanta más, Por encima del nivel y muchos otros títulos.

«La música de Juan Formell no es solo popular, es culta, porque él es un clásico de la música cubana», decía el pianista Chucho Valdés, en la ceremonia de entrega de la alta distinción, para describir la obra innovadora en el campo de la música bailable de la Isla hecha por el músico, y cuya agrupación es considerada un paradigma entre las orquestas soneras.

Las palabras de Formell denotaron sencillez: «Todavía no me lo creo. No sé si me lo merezco o no. Nunca pensé en mi vida que se me diera esa oportunidad de que se me reconociera mi labor durante tantos años».

Los Van Van han marcado a generaciones enteras de cubanos. Los Rolling Stone de la salsa, como los llaman algunos, han mantenido su indiscutible paso por los escenarios nacionales y extranjeros durante casi 40 años.

Me alegró que fuera a la familia, los fundadores y los músicos actuales de Van Van, a quienes Formell dedicara el título. Mi padre y mi madre han bailado con esa orquesta, lo he hecho yo y me agrada que como Chapeando y Arrasando —los discos más actuales de la agrupación—, existan otros que nos describan desde las letras y la melodía como cubanos. Ellos, sin dudas, forman parte de nuestras vidas.


viernes, 12 de junio de 2009

Café, tequila y mucho rock

Estuve alejada unos días. Pero tengo que contarles mis impresiones sobre Café Tacvba, el grupo que incluyó a La Habana su gira 20 años, 20 ciudades, como está sucediendo con otras 19 urbes de Latinoamérica, Europa y del norte de nuestro continente. Dos décadas de rock alternativo y conectado a las vivencias personales de sus integrantes, fueron revividas en Cuba.

La banda vino el pasado martes a la Isla con su música peculiar y dedicó un sonado concierto en la Tribuna Antiimperialista José Martí, a los 50 años de la Revolución Cubana.

En ese histórico lugar, rodeado de cientos de seguidores nacionales y extranjeros, el grupo integrado por Rubén, Kike, Joselo y Meme, hizo un repaso por las canciones que han interpretado desde 1989 hasta la fecha.

La agrupación había preparado su reencuentro con ese público que conocieron aquí en 1997, ocasión en la que actuaron en el Parque Almendares. Igualmente se alistaron para ampliar la red de amigos que disfrutan de sus letras en la Isla.

Con los sabores de dos bebidas fuertes —café y tequila—, y sin que se debilite alguna de ellas al unirlas, el grupo armonizó la escena durante casi dos horas y media. Allí se «colaron» temas que constituyen clásicos dentro de su repertorio como Eres, Chilanga banda e Ingrata.

Sin apartarse de las raíces aztecas y versionando a autores como el dominicano Juan Luis Guerra o el argentino Leo Dan, los muchachos de Tacvba recordaron un Ojalá que llueva café llevado al clásico zapateo mexicano, y un Cómo te extraño mi amor, apegado al pop.

Fue el Café Tacvba de siempre. En ellos se respiró esa vertiente alternativa del género. Su música —como dijeron en la conferencia de prensa a propósito de su presentación en nuestro país—, está influenciada por las corrientes sonoras que llegaron a México procedentes de todas partes del continente, y por supuesto, de Cuba.

«La música latina en un gran porcentaje se debe a la sonoridad cubana. Es increíble la manera en que esta última ha llegado a nuestras vidas. Para nosotros ha sido muy emocionante experimentar todo eso que escuchamos de niños: bolero, cha cha chá, mambo...», dicen.

No son tan dados a explicar lo que hacen. Prefieren que hable por ellos la melodía y las letras de sus canciones.

En los inicios muchos pensaban que eran localistas por reflejar las inquietudes y problemas que pasaban en la Ciudad de México.

Al ver que por medio de las grabaciones discográficas, públicos en distintas ciudades vivían sensaciones similares, entendieron que la música puede ser un vehículo de acercamiento entre los individuos.

Pero sus integrantes no quieren darle mucho vuelo conceptual al asunto. Es más sencillo, se trata de cuatro personas que tienen mucho que decir y «si hay alguien más allá que recibe y que piensa que esta música se les convierte en una vivencia personal, pues es algo muy valioso».

Varios discos se suman a este empeño: Café Tacvba (1992), Revés/ Yo soy (1999), Tiempo transcurrido (2001), Cuatro caminos (2003) y Sino (2007), entre otros. En ellos han tenido la posibilidad de desarrollar diferentes intereses, desde lo experimental hasta lo más clásico dentro del estilo que defienden.

En un principio mezclaban el rock que les gustaba con la música latina y de su país de origen. Poco a poco el grupo fue viajando, vivieron otras experiencias y se integraron nuevas armonías.

«Llegamos a una abstracción en el CD Revés/ Yo soy, un álbum instrumental donde rompimos la alineación del grupo y nos reinventamos», señalan.

La década de 1990, época dorada del rock latino, suele ser un período evocado por los Tacvba. «Había un movimiento roquero muy difícil de catalogar. Era una escena muy interesante. La añoramos precisamente por eso, porque había gente haciendo cosas diferentes», apuntan.

Ahora —manifiestan— vemos las bandas mucho más esteriotipadas y, desgraciadamente, siguen lineamientos demasiado anglosajones.

Pero igual les gusta este tiempo, se apresuran a decir. «Estamos gozosos de ir con el fluir, con lo que está sucediendo. Al inicio mezclamos ritmos de seis octavos con cuatro cuartos. De repente nos sorprendimos tocando cuatro cuartos sin mayor vuelta de tuerca y nos dimos cuenta de que también éramos muy felices haciéndolo.

«Por eso nuestros últimos discos son básicamente rock y pop y no tienen mayor influencia. Hay menos instrumentos locales y esto no quiere decir que ya nos quedemos ahí, simplemente nos encontramos en este lugar y nos sentimos cómodos», detallan.

En 20 años, 20 ciudades, Café Tacvba se encarga de repasar todos los momentos que han vivido y manifiestan esa necesidad de continuar creciendo como creadores.

¿Qué harán en los próximas dos décadas?, es una pregunta que le hacen los periodistas en la capital cubana. «No sabemos qué va pasar más adelante. Sabemos que este año seguiremos tocando», contestan.

Este mes y el que sigue, continúan los festejos por el aniversario cerrado. A finales de 2009 vendrán otras presentaciones y, luego, tomarán un receso, «porque tenemos ya tres años de trabajo continuo y aprendimos que para seguir haciendo cosas, debemos tomar espacio, para regresar con la energía que se merece».

Así dejan en «suspenso» público algunos proyectos que de seguro ya maduran. Son cautelosos, pero igual volverán a sorprender.

sábado, 6 de junio de 2009

¿Qué música escuchamos hoy?

Quisiera retarlos. Deseo despertar en ustedes la primera chispa de una reflexión que hace tiempo a mí me preocupa. ¿Qué música escuchamos hoy?. Si bien son personales los gustos y preferencias, siempre han sido influenciados por la promoción hecha por los medios audiovisuales, las casas discográficas y las presentaciones artísticas.
Confieso que no han dejado de gustarme temas antológicos como La tarde, de Sindo Garay, Longina, de Manuel Corona o Veinte años, de María Teresa Vera. Junto a ellos me gusta escuchar música actual. Me reconforta bailar con Los Van Van o reflexionar con los muchachos de Buena Fe.
Pero siento que hay géneros donde siento que la creatividad se les ha ido a otra parte y entre los temas más representativos se perciben lugares comunes, composiciones pedestres.
Quisiera preguntarles sobre la música que escuchar hoy, sin ánimo de encuestarlos. Les propongo dialogar sobre la melodía que nos reconforta, la que nos llena en momentos de mucho vacío. También la que nos alegra. Aquí los espero. Buen fin de semana.