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lunes, 13 de febrero de 2017

Chucho Valdés gana Grammy 2017 con disco homenaje a Irakere

Chucho Valdés acaba de ganar el Grammy anglosajón por la placa Tributo a Irakere: Live In Marciac (Comanche / Harmonia Mundi). Allí aparecen piezas como Juana 1600, y los clásicos de Valdés con los Mensajeros Afrocubanos Yansa y Lorena’s tango.


“No hay nada imposible ¡Nada!", declaró a la revista OnCuba Chucho  hace casi dos meses en el Festival Jazz Plaza. El afamado pianista dejaba así un puerta abierta a quienes desde hace décadas formaron el grupo Irakere, pilar de la música popular cubana en las décadas del 70 y 80 del pasado siglo en la Isla.

El autor de Misa negra aseguró que las probabilidades de reunir a la orquesta eran muy "difíciles, porque cada uno de esos artistas tiene su historia y su trabajo. Sería muy complicado coordinar un encuentro, empezando por mí. Es difícil poder conciliar el que estemos libres para reunirnos. Y lo otro es que quieran hacerlo. Si fuera por mí, estuviéramos tocando mañana”.

Irakere realmente ha sido un grupo fenomenal que ha contado con la égida guía de Valdés y el talento de excelentes músicos como José Luis Cortes, Germán Velazco, el fallecido Miguel “Angá” Díaz, Javier Zalba, César López, Enrique Plá y Orlando Valle (Maraca), entre otros.

Por lo pronto, este Grammy al disco que reverencia a Irakere es un buen motivo para que el legendario grupo se reúna, planee giras mundiales y nacionales, geste nuevos proyectos juntos. Aunque es un deseo personal, creo que muchos coincidirán conmigo. ¿No creen?


jueves, 2 de febrero de 2017

Música Cubana, llegó el Expresso


Cuba es en 2017 un efervescente escenario sonero, que dista mucho de aquellas fechas en las que Juan Formell dudaba de un relevo serio en el género, como aseguró en una entrevista al diario Juventud Rebelde en 2008. Actualmente grupos como El niño y la verdad, La Tabla, Maykel Blanco y Salsa mayor y, Aisar y el Expresso de Cuba dibujan un panorama sonoro rico y diverso, que posibilita el reverdecimiento de la música popular en el público bailador.  


Precisamente del Expresso de Cuba se presenta su álbum debut Música Cubana, llegó el Expresso, que factura la disquera Bis Music en 2017 y que fuera grabado en los estudios Abdala y los de la Egrem, ambos ubicados en Miramar, La Habana.

La novel agrupación, liderada por Aisar Hernández Segundo,  aborda un repertorio propio, caracterizado por orquestaciones que resaltan por sus conceptos tímbricos y armónicos; y composiciones que tocan diferentes temáticas de la cotidianidad insular. Allí sobresale un estilo refinado del grupo que no renuncia a la esencia de nuestras raíces.


En el repertorio de su nuevo compacto, el Expresso de Cuba  mixtura lo tradicional y lo contemporáneo. Así destacan temas que ofrecen una pincelada de esa intensa cotidianidad nuestra como La manteca, de Geosvany Bárbaro Nelson Calistre; El Son del dinero, de Jorge Díaz; El solar, de Eric Eduardo Broche Vidal; Tú me propones, de Hernández Segundo; y La tía, una co-autoría entre Aisar y Eric Eduardo Broche Vidal.

También preocupado por abordar cuestiones más ligadas a las relaciones de pareja y aderezándolo con buena dosis de esa estética defendida por la salsa más internacional, el Expresso de Cuba propone Amor oculto y  No me canso, ambos de Aisar Hernández Segundo.

Llenos de coros contagiosos están los sencillos Llegó El Expresso y Ahora es cuando es, este último hecho justamente para “atrapar” a ese público que desde la radio y la televisión disfruta del género.


Con una experiencia en las orquestas populares, Aisar Hernández Segundo (Esmeralda, Camagüey 1974), es un joven bajista y compositor. Fue por más de una década director musical de la Revé, en la que produjo un total de seis discos y dejó temas exitosos como Esa soy yo, El teléfono, A sancochar boniatos y La nueva explosión, entre otros.

Hernández Segundo heredó el gusto por la música de su padre Alvio Hernández Harris. Comenzó tardíamente en estas lides, a los 20 años, momento en el que muchos profesionales culminan sus estudios artísticos. Sin embargo, ha sabido ganar tiempo y precisamente, a punto de terminar su formación académica, le vino la primera propuesta: integrar la nómina de las Maravillas de Florida. Esa labor la combinó, por un año, con sus estudios de Licenciatura en Educación Física.

Su paso por importantes agrupaciones le ha aportado enseñanzas muy positivas y le ha ayudado a comprender ese interesante mundo que es la música popular bailable. La Charanga Latina, Yumurí y sus Hermanos, Dan Den y la Orquesta Revé, han complementado su mirada sobre una de las zonas más conocidas de la sonoridad nacional, el son.

Fotos: Tomadas de OnCuba Magazine, Radio Cadena Habana y Cubasoyyo


martes, 31 de enero de 2017

Yenisel Valdés anuncia su salida de Van Van "por amor"

Este lunes las redes sociales eclipsaron con la noticia de la partida de Yenisel Valdés Fuentes de la legendaria orquesta Juan Formell y los Van Van. En un post en su perfil de Facebook, Yeni dijo, con dolor: "Ya no estoy en la orquesta. Mi salida no la motiva el querer hacer carrera en solitario, no la motiva ningún problema personal entre mis hermanos de la orquesta, mi salida ha tenido solo un móvil y es el amor".



La cantante aseguró que contrajo matrimonio recientemente y su esposo, Erick Barbería, reside en California, Estados Unidos. "Manejamos la posibilidad de seguir con los Van Van. Yo, desde acá, y en los conciertos me uniría a la banda, pero Cuba no me lo permite,o sea, debo estar viviendo permanentemente en La Habana para que esto fuera posible"...., escribió la vocalista, que ha popularizado éxitos de la agrupación como Un año después y La moda.

Yeni señaló que es "una mujer que siente que sus prioridades cambiaron. Estoy feliz de haber pertenecido a esta maravillosa orquesta por 16 años de mi vida,de haber recorrido el mundo, de ver bailar y disfrutar a tanta y tanta gente; (de ser) bendecida además por haber sido dirigida por el señor Juan Formell Cortina por 14 años. No hay enanos que matar, yo soy una mujer realizada profesionalmente hablando".

La intérprete resaltó que no dejaría de cantar, ya que es el objetivo profesional de su vida. "Moriría si no lo hago,ese es el talento que Dios me dio y con el espero seguir poniendo el pan en la mesa", dijo.

Con un agradecimiento a sus colegas del denominado Tren de Cuba y a su público de Cuba, Colombia, Perú, Ecuador y Europa, se despidió Valdés.

Nacida en 1972 en San Luis, Pinar del Río, Yenisel Valdés estudió dirección coral y se graduó de instructora de arte en 1990. Sus primeros pasos los dio en la orquesta Sangre Caribeña, a lo que le siguieron estancias suya en los grupos Reyes 73 y Sello LA. Fue en NG La Banda, donde la cantante logró mayor visibilidad y devino una de las academias más importantes en su formación. Allí estuvo hasta que a inicios de los 2000 comenzará en Van Van.


En una entrevista para el diario Juventud Rebelde, Juan Formell me confesó que descubrió a Yeni  gracias al flautista y director de orquesta José Luis Cortes.

Formell subrayó que cuando Yeni "entró en la orquesta muchos cuestionaron su presencia, y yo contestaba: “Dejen que la gente la empiece a oír bien, tranquilos...

"En la historia de la música cubana no ha habido muchas mujeres soneras. Por lo general, la mujer en Cuba se va por la cancionística: el bolero, las baladas. Ha habido excepciones: Omara Portuondo, Elena Burke y algunas otras figuras.

"Pero no ha habido tantas soneras que se inspiren y posean esa capacidad como los hombres, porque las palabras son otras. A ellos les es fácil decir: “Mulatona, qué rica tú estas”. Eso dicho por una mujer es más difícil, ella tiene que improvisar de otra manera. Y creo que Yeni lo hace muy bien", afirmó Formell.

En su mensaje de despedida en Facebook, Yenisel Valdés destacó que tiene la confianza de que los Van Van seguirán su paso indetenible. "La fiesta continúa", sentenció.











jueves, 26 de enero de 2017

Amor, un disco que revisita clásicos de Pablo Milanés


Aprovecho que desde México medios como el Diario de Yucatán y El Universal hablan de Amor. Haydée Milanés canta a dúo con Pablo Milanés (Bis Music) para compartir algunas ideas sobre este nuevo disco, que en junio pasado tuvo su concierto de presentación en el teatro Karl Marx de La Habana.   


Confieso que escuché el volumen en una maqueta, varios meses antes de esa actuación de padre e hija en el Karl Marx. Desde esa fecha pude corroborar que el álbum con el que Haydée reverencia la obra de Pablo no puede inscribirse como un acercamiento más al compositor. La cantante repasa allí canciones con las que creció, y que muchas veces fue testigo de su creación.
Como hizo con la placa Palabras (Bis Music) -en la que rinde tributo a una de las autoras más significativas del filin, Marta Valdés-, Milanés ,retoma en Amor esa cuerda melódica primigenia de los temas de su padre, en la que la guitarra desempeña un rol importante.
Aparecen en el CD piezas del trovador que llevan una alta alusión al son, la canción y el filin. Destaca Para vivir, clásico en el repertorio de Pablo, y que Haydée ha escogido como la canción que abre la promoción del disco en plataformas digitales, para lo cual ha hecho un videoclip, que dirigió el joven realizador Alejandro Gutiérrez.  Muy versionado por cantantes como Elena Burke, el tema fue compuesto por el cantautor en 1967 y lo incluyó en su álbum La vida no vale nada (1975).  
Pablo aseguró a la agencia mexicana Notimex que la idea de grabar un disco Haydée ha sido feliz, ya que "a estas alturas de mi vida, el poder compartir el escenario con mi hija me llena de felicidad y realmente ha sido una experiencia preciosa“. 

En Amor los melómanos podrán disfrutar de una docena de piezas, entre las que figuran Hoy la vi, Ya se va aquella edad, , Ya ves, Te espera una noche de éxitos, A veces cuando el sol y El 405 de nunca. Debo decir que estos cuatro últimos temas tienen en común la belleza y el sello autoral de Pablo, y es verdaderamente una lástima que ya no se incluyan en los conciertos del cantautor.
De las canciones infaltables de Pablo, el dúo interpreta El breve espacio en que no estás, Ámame como soy, Canción (De qué callada manera) y Yolanda. Sin dudas, Amor es un álbum que hay que escuchar y disfrutar. 

lunes, 23 de enero de 2017

El regreso

Siempre es el regreso ese momento de reencuentro. Así que retomo el camino iniciado con este blog hace ya seis años. Exhorto a mis lectores a encontrarme aquí dispuesta a dialogar sobre la música cubana. Este será siempre su espacio. vuelvo al trecho!!!!!

lunes, 1 de junio de 2009

Con una excusa discográfica..


Acabo de ver un concierto donde la discografía era el punto común, el hilo directo. Los músicos intentaron hilvanar lo más reciente contenido en el catálogo de la EGREM, la empresa fonográfica más antigua de Cuba, creada en 1964. Me agradan esas presentaciones donde más que un «locutor guía», los espectadores palpan el hecho mismo. El sábado último, en el Teatro Karl Marx de La Habana, era la música vista en distintas zonas de la sonoridad nacional, la protagonista. Me llevé a mi padre, quien se convirtió de un momento a otro en uno de los mayores escépticos de la noche gracias a la lluvia. Más que todo quería que la velada resultara. El inicio fue muy cubano, con la orquesta de Pupy y los que son son. Luego los organizadores, siguiendo la idea de proponer lo último del inventario discográfico, mostraron los puntos fuertes de la disquera. En el pop escogieron a tres jóvenes que suenan mucho actualmente: Diana Fuentes (CD Amargo, pero dulce), M Alfonso (CD Señales) y Leoni Torres (CD Bajo la piel). La estrategia se repitió con la trova —como pasó con Raúl Torres (CD Maqueta de platino)— y las relaciones que esta tiene con géneros como el propio pop (Buena Fe, álbum Catalejo). Sucedió con la canción y de hecho, con Omara Portuondo y ese memorable tema Amiga, cantado junto a Elena Burke y Moraima Secada. Omara asume las personalidades musicales de sus colegas y logra, con una interpretación sorprendente devolvernos ese tema, para mí imprescindible en su repertorio. Observé a padre, y en la parte en que la Burke debía intervenir con voz ronca, se levantó de su asiento para aplaudir a Elena en la piel de la Portuondo. Fue sencillamente especial. La línea sonera fue retomada en varios momentos del espectáculo que dirigió Santiago Alfonso. Pude escuchar por primera vez en vivo aquel tema que Israel Rojas, líder de Buena Fe, escribiera Mi mujer y mi ex, y que tan loablemente interpretara Pedrito Calvo y la Nueva Justicia. También me gustó la gran organicidad escénica de la Charanga Habanera. Esos muchachos mostraron que el género igualmente es un espectáculo coreográfico. Un desfile de orquestas se escuchó (Arnaldo y su Talismán, Sur Caribe...) y concluyó con la actuación de Manolito Simonet y su Trabuco y ese número que se mueve entre la salsa y el reguetón que es Control, título que también da nombre a su disco.
La EGREM abrió su catálogo actual. El público quiso degustar en vivo lo que escucha en la radio y un poco menos en discos. Pero me dejan la sensación de que quiero seguir escuchando los álbumes completos. Para el próximo año, en la edición Cubadisco 2010, se ha anunciado que se expenderá la cifra de un millón de discos. Seré de las primeras en «hurgar» en los dossier de las disqueras, quiero tener en mi archivo mucho de lo que se hace en la música de mi país. Algo que la EGREM me ha adelantado con este concierto homenaje.

viernes, 29 de mayo de 2009

La Revé, un charangón de siempre



Entrevistar a Elito Revé fue una idea de mi jefe en la redacción cultural de Juventud Rebelde. Su orquesta había obtenido el Premio Cubadisco 2008 en el apartado de música bailable. Conocía de la historia de la agrupación. Sabía de su padre, Elio Revé Matos (1930-1997), creador del Charangón, un grupo que estableció diferencias con sus similares desde la época en que fue creado, en la década del 50.
Revé Matos fue un inovador, utilizó la paila en sustitución de otros instrumentos, e introdujo el changüí en los salones de La Habana hacia mediados del siglo pasado, confirman una búsqueda constante por evolucionar musicalmente sin perder el estilo que lo caracteriza.

Su hijo heredó el lagado del padre. Insistió en mantener eso conceptos, y además, siguió nutriéndose de la sabiduría de los músicos que han formado parte de la orquesta. Recuerdo que el lugar de la entrevista fue en una de las oficinas del diario donde trabajo.

Elito Revé, luego de hablar con Mercedes y Ada Elba —dos de kas trabajadoras de JR y seguidoras de la música de la orquesta—, quienes se adelantaron hacerle una minientrevista, inició la conversación. Me impresionó su orgullo por formar parte de una agrupación que cuenta en su aval con alrededor de 40 discos.

—¿Cuánto de Elio Revé sigue presente en la orquesta?, le pregunto.

—Queda mucho. Por esta orquesta han pasado músicos que actualmente tienen su propia agrupación como Juan Formell, César (Pupi) Pedroso, Juan Carlos Alfonso y Yumurí, entre otros. Mi formación también ha sido aquí. Empecé con apenas 19 años tocando las claves, después fui tecladista y luego pianista.

«La Revé ha tenido varias etapas y con ella han bailado cinco generaciones de cubanos cuanto menos. Pero lo más interesante es que en 2008 la integran muchos jóvenes que han continuando la obra de mi padre. Ellos son graduados de las escuelas de arte, cultivan la música popular bailable y hacen el changüí, un estilo que esta agrupación comenzó a enriquecer desde hace mucho tiempo».

—Hábleme un poco de su formación musical.

—Estudié en el conservatorio Manuel Saumell. Soy pianista, compositor y mi formación práctica fue con la orquesta y con Elio Revé. Me crié en ese mundo. Conocí junto a él, a grandes artistas como Miguelito Cuní, Felix Chapotín y Faustino Oramas, el Guayabero. Mi formación ha sido en esas vertientes, las cuales constituyeron una preparación para asumir la dirección de la agrupación».

—¿Cuánto preserva la agrupación del concepto de orquesta Charanga?

—Hemos tenido diferentes etapas. Primero hubo una en que teníamos violín y no trombón. Eso fue hasta los años 80. Pero hubo otra donde mi papá, quien fue un hombre con muchas inquietudes, introdujo el trombón (en 1982), porque según me dijo: «la agrupación necesitaba un cambio sonoro para el bailador».

«Recuerdo los festivales de charangas que se hacían en la Isla, en los que se invitaba a aquellos conjuntos que tenían violín, flauta, en fin, los de ese formato. La Revé no fue invitada a una de esas ediciones porque según le argumentaron a su director la orquesta tenía trombones. Elio Revé contestó: “Si no somos charanga, entonces somos Charangón”. Y así nos han llamado hasta ahora».

—¿Cree que es un formato pasado de moda?

—El ritmo que tenemos es muy criollo. Fundamentalmente proveniente de Santiago de Cuba y de la tierra del río Guaso, con su técnica, estilo y cadencia ritmática para el bailador. No lo complicamos tanto.

«Nuestra música es muy fácil porque tiene estos elementos. Pienso que en 2008 hay un enriquecimiento musical. Y si se compara, puede verse una evolución hasta hoy, que comenzó con nuestro primer disco, grabado en 1956 con la RCA Víctor y la PANART.

«Cada tres o cuatro años se ve cómo vamos progresando melódicamente, pero sin perder el sello. Usted escucha Fresquecito y está viendo una orquesta de este tiempo. Ahí es donde está lo interesante. Con nosotros bailan tanto muchachos de 18 años como personas de más de 40, porque hemos tenido la peculiaridad de hacer mover a varias generaciones. Y que la juventud nos siga es signo de que les llegamos.

«No es una música complicada, aunque está bien estructurada. Hay texto y trabajamos el estribillo en el lenguaje en que hablan los cubanos. No me gusta lo chabacano. Se trata de: “Uyuyuy qué veo”, “A sancochar boniato”, “Dale agua al dominó”, “Mi salsa tiene sandunga”, o “A mí no me tocan campana”.

«Esas frases las sacamos de lo que decimos, y precisamente es donde está la sátira de la música popular. Primero mostramos la historia en la canción, y después la matizamos con estas oraciones pegajosas de nosotros los cubanos».

—¿No teme que la partida de algunos músicos hacia otros proyectos haya repercutido en el sello de la Revé?

—Quien no puede irse es el director. Nadie se imagina a los Van Van sin Juan Formell, o a Adalberto alejado de su orquesta, Manolito Simonet de su Trabuco o Pupi de Los que son son. Los músicos vienen y van, eso lo ha demostrado la historia. Siempre se han cambiado de agrupaciones. Sucedió con grandes orquestas como la Sensación y Aragón.

«Es algo que siempre va a existir. De nuestro grupo han salido músicos de talento y después han tenido trabajos muy buenos. La evolución musical de las personas no se puede frenar. Sin embargo, el director es quien cuida porque se mantenga el sello característico de los conjuntos.

«El que dirige tiene que saber qué hacer cuando se le va un músico, quién lo va a sustituir y qué temas se van a realizar a partir de ese momento. Lo aprendí de mi padre.

«Conozco exactamente lo que representa y distingue a la Revé. Desde niño convivo con la orquesta y ¿quién me va a hacer un cuento? Su sonoridad está en mi mente y en la bomba mayor, que es el corazón».

—¿Qué objetivos persigue el Festival Nacional del Changüí de Guantánamo, que usted preside, y qué debe perfeccionar para lograr una mayor repercusión en la Isla y fuera de nuestras fronteras?

—El año que viene (2009) será la cuarta edición. Quiero que en la misma se fusione el changüí con otros géneros de la música cubana. El evento se realizará en junio de 2009 y creo que el espacio impulsa a los nuevos valores que cultivan el género para que nunca muera. Guantánamo es una ciudad muy musical, donde se pueden bailar el nengón, el kiribá, la tumba francesa...

«El Instituto Cubano de la Música, el Ministerio de Cultura, y las autoridades gubernamentales y políticas del territorio donde se celebra el Festival, me han dado un buen apoyo. Pero deseamos que se convierta en un evento internacional. De la próxima edición muchos ya se han enterado en el extranjero, sobre todo por la presencia de la orquesta en ciudades como Roma (Italia) y países como Francia.

«Algunos interesados de otras partes del mundo me han preguntado y quiero indagar con las instituciones que coauspician para lograr que participen estas personas seguidoras de la música cubana.

«Definitivamente, este es un festival de pueblo. Evidencia que la raíz del changüí está vigente y que es un género bailado en Guantánamo. ¿Qué quiero lograr entonces? Deseo que se expanda por todo el país y el mundo, pero hay que enseñarlo y por eso existen coloquios. Es un estilo vivo y quiero que la gente sepa cómo se baila. Esa es nuestra tarea».

Mi encuentro con Tiburon Morales


Les comento que conocí a Tiburón Morales una noche de marzo en el Salón del Son de Santiago de Cuba. No sabía quién estaría en cartelera esa noche. Todos hablaban de que era un nuevo sitio en la vida cultural santiaguera que ya estaba dando mucho de qué hablar.
Cuando el locutor anunció a Son 14 no pude dejar de emocionarme. Era una de las orquestas de música popular que había marcado a la generación de mis padres. Todavía recuerdo la expresión de mi papá cuado traje a casa la grabación de Tiburón.
—Debes dejármela escuchar antes de públicarla, dijo mi padre no sé si a modo de orden o de súplica. Y en su rostro se maquilló una sonrisa, quien sabe como tantas que le provocaría Son 14 en su juventud.
Creo que al ver esa expresión de mi padre, agradecí por mi olfato por haber conversado con un hombre carismático, que se quedó en Santiago de Cuba luego de darle «la vuelta a una ceiba misteriosa en la barriada del Tivolí».
Tiburón se despojó antes de llegar allí, de su vida anterior. Dejó los spikes, el bate y la pelota, y caminó hacia el «montículo» de la música. Conservó su gran sentido del humor, la melena y el sombrero —que sin él una piensa: ya no se parece a aquel guajiro nacido en Guayabal (pueblo costero que pertenece actualmente a Las Tunas).

Lo interpelo en el pasillo que conduce al camerino del Salón del Son, sabía que regresaría a escena para cerrar la cita nocturna. Está es su historia.

—Tiburón, ¿qué ha sucedido con Son 14?

—Recientemente regresamos de la Feria de Cali. Fue una cosa increíble. Se me salían las lágrimas de ver cómo la gente lloraba, porque la agrupación —después de 15 años— volvía al evento. Fueron Los Van Van, el Gran Combo de Puerto Rico y Gilberto Santa Rosa. Todo el mundo estaba allí. Y Son 14 fue a «reclamar» el lugar que le pertenecía en Colombia.

—¿Usted tiene la batuta del conjunto actualmente?

—Claro. Lo dirigimos Adalberto y yo.

—¿Y cuál es su repertorio?

—En el exterior los números que se conocen son los que grabamos antaño: A Bayamo en coche y Tal vez vuelvas a llamarme, nos pasa lo mismo con El son de la madrugada. Si no tocamos esas canciones no somos nadie. Cuando las interpretamos, donde quiera, la gente las baila.

«No hemos sido tan brutos, porque recuperamos ese repertorio. Lo primero que hay que hacer es ponerse los zapatos y después caminar. El Comandante Juan Almeida nos ha dicho que no podemos perder esos números: “Nunca. Recuerden que esas son las alas para volar. Ustedes pasan a la historia como uno de los grupos creativos de Cuba. Mantengan eso”. Siempre nos lo ha mencionado».

—¿Tienen en proyecto algún disco?

—Son 14 había grabado álbumes tan seguido que teníamos que dejar que refrescara el mercado, que la gente nos echara de menos. Este año entraremos a los estudios de la EGREM. Hace cuatro que no lo hacemos y tenemos muchos temas.

—Su agrupación está integrada por una buena suma de jóvenes artistas, que le han aportado a la sonoridad de la orquesta.

—¿Viste cuántos hay? Es una escuela. Los que tenemos en Son 14 son soneros. Los vamos formando aquí.

—Hablaba de personas que en Colombia esperaban a la orquesta, tarareaban sus títulos y se sentían complacidos. Y ustedes, ¿qué buscan cuando actúan para el público?

—Nos gusta que el pueblo nos quiera y nos recuerde siempre, como hacen con Compay Segundo y con aquellos músicos a los que la suerte les vino tardíamente. Ellos hicieron un trabajo de años, sin interés venidero. Son inmortales. Le sucedió también a Polo Montañez. En poco tiempo se convirtió en imprescindible. Eso perseguimos.

«Pero hay artistas que empalagan. No voy mucho a la televisión, aunque los hay que van todos los días. Llega un momento que la gente apaga el televisor. En la viña del Señor existe de todo. Es un mundo no perfecto, debemos saber convivir con ello».

—En uno de los estribillos les escuché decir que el son vive porque existen los soneros. ¿Es por eso que el género pervive en esta ciudad tal como anunció Matamoros en sus canciones?

—Santiago ha sabido mantenerlo. Por algo todos los grandes cantantes vienen hasta aquí. No es que haya fatalismo geográfico. La Habana tiene el desarrollo, pero acá está lo genuino, lo que comenzó y esta tierra ha puesto la vida para conservarlo».

—Cuando habla de esta ciudad, percibo cierta atracción mutua, algo de pertenencia que lo hizo quedarse a vivir en ella...

—Soy como la rana que, cuando la tiran al agua, está cómoda. A mí me gusta el son.

—Si tuviera que repensar su imagen de músico, ¿se quitaría el sombrero? ¿ya no usaría melena?

—Soy así desde que comencé. Mi pelo lo tengo por debajo del sombrero. La gente se extrañó cuando Oscar D’León tuvo que pelarse «al coco» porque se estaba quedando calvo.

—¿Pero usted es Tiburón?

—Sí, aunque Tiburón no se pela «al coco». No está loco.

—¿Cómo llegó Eduardo Morales a la música?

—Era pelotero del equipo Granjeros, de Camagüey. Estuve ocho años en la Serie Nacional de Béisbol. Jugaba los jardines y primera base. Cuando alguna orquesta le tocaba a mis compañeros, la gente decía: «Que cante Tiburón». Y yo cantaba.

—¿Cómo se encontró con Adalberto Álvarez?

—Siempre estaba en el estadio Cándido González, de Camagüey. Iba frecuentemente con el difunto Ubaldo Canes —quien trabajó después en Son 14 y marcó pautas como tumbador para los que vinieron detrás, porque ayudó a formar la sonoridad de la orquesta con su ritmo.

«Adalberto me escuchaba cantar cuando se iba la luz en el estadio. Un día le dije que me diera un chance en el conjunto, pues me comentaron que faltaba uno. ¡Pero qué grupo! Queríamos que la agrupación fuera camagüeyana, pero allí no encontramos quién nos ayudara.

«Finalmente pudimos crear Son 14 en 1978, en Santiago de Cuba. Nos gustó esta tierra, que es de rumba y son. Además, aquí pude jugar pelota. No fue difícil acostumbrarme. Me agradó la gente».

—¿Siempre tuvo fe en el grupo?

—Claro. Porque su primer director era un talento. Siempre le dije: «Haz números que tengan guía y déjame un pedacito para yo hablar de montes y tú verás adónde vamos a llegar». Y Son 14 fue al Guzmán. Acabamos con el tema Calle Enramada. Después nos medimos con Irakere, que eran muchachos como nosotros. Nos hicimos sentir.

—Sin embargo, Adalberto y Son 14 continuaron por sendas separadas...

—Él le hacía falta a la cultura cubana. Lo compartimos. Yo me quedé con Son 14. Entre nosotros no ha habido problemas. Adalberto se fue para La Habana, pero es prácticamente mi jefe. He trabajado con él tanto en Cuba como en el extranjero.

—Algunos afirman que el son se fue de Cuba, que ya no hay cultores del género en la Isla. ¿Es cierto?

—No se ha ido. Nunca. Vemos cómo el ministro de Cultura, Abel Prieto, nos plantea que defendamos esta música, amén de que también coexista con la foránea. Pero a veces observamos cómo esa otra melodía tiene prioridad y, sin embargo, fuera de la nación no la escucha nadie.

—¿Existe creatividad entre los soneros cubanos para contrarrestar ese fenómeno?

—La hay. Cándido Fabré es uno de ellos. Es una locomotora de ideas. Juan Formell y Adalberto ni hablar. Pupy (César Pedroso), Pancho Amat y Manolito Simonet son grandes. El son no va a morir nunca. Es la existencia nuestra. Es la música más bailable del planeta.

«Le pusieron salsa para lo comercial, para no reconocer que esa música era de Cuba. Porque hasta en eso, allá afuera, se aprovecharon con sus satélites para cambiarle el nombre. Pero esto es son cubano. Si le quitas la tumbadora y el bongó, será otra cosa. Los grandes de este continente, a veces nos piden: “Con permiso de los cubanos, vamos a ganarnos la comida con su música. Esto no es salsa, es son”.«Lo han hecho artistas del Gran Combo de Puerto Rico. El género no muere, porque si lo hace perece la bandera y el himno. Eso nos dejaron antecesores como Miguel Matamoros. Mira con cuántos soneros ya cuenta esta orquesta, cuántos jóvenes hay que no conocieron a Matamoros, pero ahí están.

«Formell, Adalberto y muchos otros les han inculcado la cubanía a sus músicos. Hemos representado a Cuba y llevamos nuestra sonoridad a todas partes. Los artistas llevamos al mundo el mensaje de la Revolución».

La génesis

He comenzado. He querido romper el hielo digital y comenzar a escribir lo que me sucede a diario cuando escribo sobre la música de mi país. Esta Isla dibujada desde la melodía de Matamoros, Saumell, Cervantes, Salas, Sindo, Corona, Pablo, Silvio, Formell y muchos otros.
Me ha parecido genial mirar desde la sonoridad a mi nación en estos dos últimos años. Ha sido mi motivación, mi credo, mi pan y mi más sana diversión. Pretendo contar entonces, sobre lo que veo y escribo, pero desde el plano más personal, y deben perdonarme si en algún momento en mi juicio pesa la visión periódistica. Sé que no puedo desligarme del oficio, pero seré yo misma y lo haré con sinceridad.
Esta idea de hacer un blog para hablar de la música cubana la vengo cocinando hace tiempo. Pero al asistir a un concierto de músicos jóvenes y consagrados en el Teatro Amadeo Roldán de La Habana, me decidí. Espero convidarlos a todos a dialogar con respeto y a la vez, con pasión, sobre algo que nos describe cómo somos los cubanos. Me alegra haber comenzado, y ustedes son bienvenidos.