miércoles, 15 de septiembre de 2010

Nuestra música en los Grammys Latinos (1)

Hoy les propongo acercarnos al tema de la presencia de la música cubana en los premios Grammy Latinos, a raíz de la reciente divulgación de la lista de nominaciones hecha por Academia Latina de las Artes y Ciencias de la Grabación de Estados Unidos  (LARAS, por sus siglas en inglés). Es bueno aclarar que nuestra melodía, trascendente por sus matices tímbricos y por géneros oriundos del territorio nacional que se preservan, los cuales son un distintivo en plazas internacionales, no tiene que signarse a la legitimación de un pequeño jurado que pueda decidir qué es bueno y qué no, como patrón de medida, aunque tampoco debieran ceñirse las otras músicas. Si embargo, no desconozco que es distintivo y un incentivo para el trabajo de quienes también han obtenido estos lauros.
Esta vez hay varios cubanos nominados en los diferentes apartados que se premian. En primer lugar se ha divulgado la noticia de la nominación del cantautor Silvio Rodríguez, quien compite con su álbum Segunda Cita en el acápite de Mejor álbum cantautor. Allí también están nominados los cds Cantares del subdesarrollo, del panameño Rubén Blades; Amar la trama, del uruguayo Jorge Drexler; Cruce de caminos, del  colombiano Santiago Cruz, María Gadú, de la brasileña María Gadú; y El tiempo del viento, del  dominicano Pavel Núñez.

Para Silvio esta es su segunda nominación a los premios, ya que por su fonograma Erase que se era, el autor de Ojalá y La gota de rocío, estuvo compitiendo en la mencionada categoría en la edición del galardón en 2007.

Pero uno de los elementos que más sobresale entre las nominaciones cubanas es que en la categoría de Mejor álbum de música tropical tradicional tengan como referentes a la melodía nuestra o sean fonogramas de artistas de la Isla los que resulten nominados. En este apartado tenemos al Septeto Habanero y su álbum doble 90 años, orgullo de los soneros, comentado en Música Cubana. Allí la agrupación, liderada por Felipe Ferrer, interpreta 26 sencillos del cancionero tradicional cubano, destacando obras de Pedro Ibáñez, Manuel Corona, Gerardo Martínez y Guillermo Castillo —estos dos últimos fundadores en 1920 del afamado grupo.  Junto al Habanero compite otra agrupación coterránea Sierra Maestra con Sonando ya, un grupo cultor de la música tradicional de la Isla y que trae este fonograma que de seguro colma las espectativas de sus seguidores.

La huella cubana también se palpa en esa categoría con el disco El último trago, de la cantante española Concha Buika y con la magistral interpretación en el piano de Chucho Valdés. Ese CD fue grabado en abril del pasado año en los Estudios Abdala de la capital cubana y con ello ambos músicos rinden homenaje a la mexicana Chavela Vargas.

Las otras candidaturas en el apartado también dan una muestra de la música criolla con el cd 100 sones cubanos, de varios artistas. En él su productor, Edesio Alejandro recopiló en cinco discos éxitos musicales y un documental que resalta al son cubano.

“Más que un género musical el son es un fenómeno artístico-social arraigado profundamente a la idiosincrasia del cubano, que ha evolucionado dejándose adaptar a cada época por el pueblo y los autores musicales”, ha expresado Edesio al sitio www.descarga.com . 
Sarandonga, El que siembra su maíz, Lágrimas negras, El punto cubano y Pare cochero, son algunos de los títulos que contiene 100 sones cubanos. Por último y no menos importante se encuentra el volumen Tributo a Orlando Contreras, El Jefe del Despecho, de Pedro Jesús. Aquí el intérprete, según aparece en el sitio www.descarga.com, rinde homenaje al bolerista cubano Orlando Contreras con temas como En un beso la vida, Sin egoismo y Si yo pudiera. En esta producción se enrolan músicos como Gino Picart (piano), Luis "Jungo" Ortiz (bajo), Elton Reyes (trompetas), Guillermo Hewitt (trombones) y Alberto "Coco" Reyes (coros).

lunes, 13 de septiembre de 2010

El rostro musical de Moneda dura

Nassiry Lugo entona Candil de nieve. Rapea, se mueve con soltura en el escenario y propone, con frases rápidas, su versión de la canción de Raúl Torres. Su banda lo secunda a golpe de puro pop rock. El teatro Karl Marx colapsa.
Les sucedió en varias ocasiones la noche en que decidió ofrecer el concierto con su grupo, y sobre todo con aquellos sencillos contenidos en su disco Ojalá (EGREM 2002), álbum trovadoresco que los llevara a interpretar temas de Silvio Rodríguez, Pablo Milanés, Amaury Pérez, Gerardo Alfonso y Carlos Varela, entre otros cantautores nacionales.
Moneda dura lo había decidido: despediría la presente cita estival con su música y para ello no escogió una plaza pública y apostó por el reto de actuar en un teatro, donde un convincente juego de luces y una simple y funcional escenografía, también secundó la actuación de la banda.
Pero fue el dinamismo ganado en la escena, que no le permitió perder un minuto entre canciones, uno de los puntos descollantes de la velada, lo cual mantuvo en plena hiperactividad al público, compuesto en su mayoría por adolescentes. 
El concierto también fue un buen momento para ponernos en sintonía con las composiciones actuales del grupo. Dos nuevos temas, Algunas enemigas y Caminos infinitos, conectaron a los presentes con lo que será la próxima producción fonográfica de Moneda Dura.
Pero la agrupación, fundada en la Universidad de La Habana en 1997, no dejó a los espectadores aguardando por los éxitos de su autoría. Así cantaron los románticos Al Sudeste y Sin hablar, el sensible Los ojos de Aitana, el irreverente Mala leche, y los de crítica social Callejero y Lola.
Allí como en Luna Negra, Yo vengo de La Habana y otros tantos, la banda mostró una clara referencia hacia la música criolla, pero en la cuerda del rock alternativo, el pop, el reggae y el funk que tanto defienden.
En lo personal, fueron aproximadamente dos horas que me permitieron rememorar a uno de los grupos que marcó a muchos coetáneos en mi etapa adolescente, aunque confieso que en el Karl Marx había un notable número de personas que ya rebasaba ese período de vida.
El público que fue a escuchar a Moneda Dura, puso en clara evidencia que la propuesta de la banda tiene seguidores. La formación musical dialoga con romanticismo sobre vivencias cotidianas con un leguaje juvenil y es un elemento válido. Más de una década ya le da un rostro dentro de la música que enarbolan.

martes, 24 de agosto de 2010

El pianista

Hoy les propongo hablar de un chico especial. Pude entrevistarlo hace un par de semanas cuando preparaba su concierto en el Oratorio San Felipe Neri de La Habana, presentación de la que ya he comentado en las páginas de Juventud Rebelde.
Pero ahora regreso con mayor información sobre Mario Orlando El Fakih. Muchos a lo mejor no saben que este joven pianista  primero deseó ser un gran nadador, al estilo del medallista olímpico Rodolfo Falcón, sin embargo supo darle un giro totalmente distinto a su vida a la edad de diez años. “Un día llegué de la piscina y dije: ‘Mami, ya no quiero tener nada que ver con la natación, ahora lo que quiero es tocar piano”,  confiesa el artista a Música Cubana.
Así inició su carrera en la música. Hizo las pruebas para comenzar los estudios de piano, pero a los 10 era un poco tarde para iniciarse en el instrumento. Se decidió entonces por la guitarra y cursó dos años de nivel elemental, pero lo que realmente anhelaba era tocar piano y tuvo esa posibilidad más tarde, cuando aprobó exámenes para nivelarse en él y ponerse a tono con los muchachos que desde los siete años lo estudiaban.
Ahora Mario Orlando es un pianista que gana cada día en mayores conocimientos. Ve en la japonesa Mitzuko Ochida y el cubano Jorge Luis Prats, a sus paradigmas. Se prepara con ahínco para seguirlos. Ha llegado lejos: cursa estudios desde 2008 en la prestigiosa Universidad Mozarteum de Salzburgo, Austria.
Acceder allí fue un reto para el joven artista. “Fue una selección muy rigurosa. Se presentaron alrededor de 70 pianistas y gracias al Instituto Cubano de la Música y el Ministerio de Cultura, pude representar a mi país. Fueron dos exámenes de diez minutos cada uno y el jurado evaluó un repertorio universal.
“Los estudios allí son muy exigentes. La universidad posee un programa extenso que recoge alrededor de 50 asignaturas complementarias que hay que llevar de conjunto con las prácticas como el piano y la música de cámara. Todo se aprende en 14 semestres, aproximadamente siete años de carrera.
“Desde el punto de vista del conocimiento, uno sale Máster en Arte y, desde el punto de vista pianístico y práctico, se gradúa con una formación muy completa”.
-¿Pero no llegaste en “pañales” a Salzburgo?
-Sin la formación cubana no hubiera podido enfrentarme a ese desafío. Estudié en la Escuela elemental de Música Alejandro García Caturla y me gradué del Conservatorio Amadeo Roldán, en abril de 2008.
“En Salzburgo los profesores notan que en Cuba se trabaja muy seriamente y que el repertorio que abordamos, es el que se exige en todos los conservatorios del mundo”.
-¿Cómo te sientes más cómodo, interpretando música popular o clásica?
-Clásica. Es donde he hecho mis estudios y quiero dedicarme a ello como profesional, ya sea en una carrera en solitario o integrando un formato de cámara. Quién sabe en un futuro cuántas cosas pudiera hacer.
-Y seguirás tocando esta melodía a pesar de que en ocasiones encuentra menos anuencia en los espacios promocionales.
-Lo importante es nunca rendirse. A pesar de la música clásica que no es muy divulgada, amo esta música, por eso organizo conciertos y motivo a la gente a que escuche. Mi objetivo es llevarla a todos los espacios posibles.
-Una experiencia que ya vimos materializada junto a otros noveles músicos, en el concierto del pasado 14 de agosto en el Oratorio San Felipe Neri. 
-Estuve reunido con grandes amigos. Fue un gran reto porque estoy de vacaciones y las he dedicado a preparar la presentación y a ensayar diariamente para montar el repertorio.
“Interpreté junto a Jalime Benítez Atta(clarinte) y Alberto García Fayad (violoncello), obras compuestas en el siglo XX -muy poco tocadas en Cuba- en un formato de música de cámara, algo que decidí trabajar porque es una conformación que en el país se está potenciando. El objetivo del concierto estuvo en hacer sentir a los jóvenes artistas la ilusión de preparar una presentación así”.
-¿Qué expectativas profesionales tiene de ahora en adelante Mario Orlando El Fakih?
-La primera es graduarme. La música cubana es muy rica y de mucha diversidad en cuanto a géneros y quizá, si en un futuro fusione algo con ella, sería vinculada al mundo de la música de concierto, quizá hacer arreglos vocales, arreglos musicales...”


* En la foto que tomara el fotoreportero Roberto Suárez, se encuentra Mario Orlando junto a sus colegas Jalime y Alberto en un ensayo. Foto Tomada de Juventud Rebelde Digital.

lunes, 2 de agosto de 2010

Tranquilos, César (Pupi) Pedroso controla

Los que son son, guiados por su líder, el pianista César (Pupi) Pedroso, están metidos de lleno en los estudios de grabación, dando los toques finales a su nuevo disco. "Basado en nuestro repertorio habitual, saldrá nuestro próximo álbum", ha declarado Pupi en especial para Música Cubana.
Su orquesta, fundada tras su salida de Los Van Van, cumple en 2010 nueve años de creada, mientras Pedroso celebra 50 de vida artistica.  Esas constituyen las mejores motivaciones para el disco nuevo Siempre Pupi  y la gira que acaban de realizar  por  Estados Unidos.
Desde el pasado 2 de junio y hasta el 2 de julio, la agrupación se presentó en ciudades como Miami, Tampa, Nueva York, Los Ángeles, San Francisco, Okland y Washington. 
"Esta es la primera vez que visito EE. UU con mi orquesta. Estuve anteriormente con los Van Van y fui menos presionado, porque esa era una orquesta de tremenda trayectoria, de un nombre internacional, la orquesta significativa del país. 
"Fue una prueba de fuego el presentarme allí con Los que son son. Pero considero que salí airoso, porque desde que toqué el primer tema, parecía que estaba tocando en La Piragua -sobre todo la ocasión en que actuamos en el Parque Central de Nueva York ", confesó Pupi.  
Aunque el pianista preparó un concierto inspirado en temas clásicos suyos como Seis Semanas y Azúcar, fueron sus canciones más actuales las que más le solicitaron los bailadores.
Así interpretó sencillos de su última producción discográfica Tranquilo, que yo controlo y de anteriores. "Tuve que cerrar con De la Timba a Pogolotti, con eso te lo digo todo", señaló el músico.   
Ahora la agrupación y su director se incorporan a las presentaciones que tienen las orquestas en la Isla para festejar con los vacacionistas este período estival. "Estaremos la semana próxima en la Isla de la Juventud, con la brigada Martha Machado y junto al artista de la plástica, Alexis Leyva Machado (Kcho) , y también tocaremos en los carnavales de Holguín", puntalizó Pupi.     

lunes, 12 de julio de 2010

Las décimas que me encuentro en el Caribe

Los he extranado un montón. Me disculpo por no haberlos puesto al tanto de lo que acontece musicalmente en la Isla. Es que estuve unos días en el Oriente cubano. Dos eventos me mantuvieron en esa zona: la Jornada Cucalambeana de Las Tunas y el Festival del Caribe de Santiago de Cuba. Ambos espacios explotan al máximo la posibilidad de reunir por solo unos días a los exponentes de una cultura que nace de lo popular, de lo más auténtico de nuestro pueblo.
Verlo en ambas ciudades fue gratificante. En las Tunas fue la música campesina y todo lo que la rodea lo más interesante. Ver a poetas y repentistas en una misma construyendo poemas con palabras sabias y al calor de la improvisación, fue estupendo.
A todo ese entramado de tonadas, seguidillas y controversias, le rodearon otras manifestaciones de la campiña cubana, como la danza y la pintura. Desde allí también se describió a la Isla y a ese hálito cultural heredado de los emigrantes españoles, porque la décima, nuestra estrofa nacional,  ha reinado en Las Tunas por más de 40 años en un evento como la Jornada  Cucalambeana.
De Santiago de Cuba conservo las imágenes dejadas por los grupos que cultuvan las tradiciones afrocubanas y las llevan impreganada en la piel de sus integrantes. El multicultural desfile de la Serpiente, una especie de bienvenida popular al Festival Santiaguero, mostró a grupos como la Tumba Francesa de la propia ciudad sede del certamen, y a otras agrupaciones de distintas partes del país que representaron lo que ya tenían escrito en sus genes desde antaño.
Pero corre en Santiago una brisa especial. Es que hasta allí se van cada año representantes de otras culturas y las llevan para crear todo ese mundo real- maravilloso del que tanto nos enamoraramos en los libros del escritor cubano Alejo Carpentier.
Esta vez me place decir que junto a la ya familiar música mexicana, descubrí que más allá del internacional tango, Argentina palpita en la danza folclórica de las distintas regiones que contiene su geográfia; que no son solo los universales colores del carnaval de Río de Janeiro ocupan todo el hacer cultural de esas festividades, como mostrara la delegación de Pernambuco, y que es la música de Curazao un aliciente para elevar el espíritu por su fuerza y su optimismo. 
Han sido 12 buenos días para adentrarse en la raíz de la Isla, en esa que nos moldea como somos. Han sido dos semanas que en las que he escuchado a cantores de pueblo como el repentista cubano Luis (Papillo) Paz y el argentino Emiliano Zerbini, y he visto en sus canciones, la expresión de quienes también están dispuestos a erigir un muro para los que intentan olvidar las esencias, nuestros orígenes.