En la ciudad donde crecí, se trata cada año de captar esa esencia raigal, dibujada en su música de campiña. Desde la décima de los bardos y el sonido de las guitarras y laúdes, se compone el paisaje del labrador de la tierra, el primer amor a la orilla del arroyo, las comidas más genuinas...
miércoles, 17 de junio de 2009
En busca de las raíces campesinas
lunes, 15 de junio de 2009
Cuando Formell y Los Van Van forman parte de tu vida
Pero un día hablamos de esos temas, porque hoy quiero comentarles de la otra noche, cuando haciendo periodismo pude asistir a la entrega del título de Doctor Honoris Causa en Arte al músico Juan Formell.
Les confieso que lo primero que pensé fue en la grandeza del líder de los emblemáticos Van Van, al cronicar la vida cotidiana en minutos cantados, musicalizados. Es difícil lograrlo, pero Formell lo hizo con La Habana no aguanta más, Por encima del nivel y muchos otros títulos.
«La música de Juan Formell no es solo popular, es culta, porque él es un clásico de la música cubana», decía el pianista Chucho Valdés, en la ceremonia de entrega de la alta distinción, para describir la obra innovadora en el campo de la música bailable de
Las palabras de Formell denotaron sencillez: «Todavía no me lo creo. No sé si me lo merezco o no. Nunca pensé en mi vida que se me diera esa oportunidad de que se me reconociera mi labor durante tantos años».
Los Van Van han marcado a generaciones enteras de cubanos. Los Rolling Stone de la salsa, como los llaman algunos, han mantenido su indiscutible paso por los escenarios nacionales y extranjeros durante casi 40 años.
Me alegró que fuera a la familia, los fundadores y los músicos actuales de Van Van, a quienes Formell dedicara el título. Mi padre y mi madre han bailado con esa orquesta, lo he hecho yo y me agrada que como Chapeando y Arrasando —los discos más actuales de la agrupación—, existan otros que nos describan desde las letras y la melodía como cubanos. Ellos, sin dudas, forman parte de nuestras vidas.
viernes, 12 de junio de 2009
Café, tequila y mucho rock
Estuve alejada unos días. Pero tengo que contarles mis impresiones sobre Café Tacvba, el grupo que incluyó a
La banda vino el pasado martes a la Isla con su música peculiar y dedicó un sonado concierto en la Tribuna Antiimperialista José Martí, a los 50 años de la Revolución Cubana.
En ese histórico lugar, rodeado de cientos de seguidores nacionales y extranjeros, el grupo integrado por Rubén, Kike, Joselo y Meme, hizo un repaso por las canciones que han interpretado desde 1989 hasta la fecha.
La agrupación había preparado su reencuentro con ese público que conocieron aquí en 1997, ocasión en la que actuaron en el Parque Almendares. Igualmente se alistaron para ampliar la red de amigos que disfrutan de sus letras en la Isla.
Con los sabores de dos bebidas fuertes —café y tequila—, y sin que se debilite alguna de ellas al unirlas, el grupo armonizó la escena durante casi dos horas y media. Allí se «colaron» temas que constituyen clásicos dentro de su repertorio como Eres, Chilanga banda e Ingrata.
Sin apartarse de las raíces aztecas y versionando a autores como el dominicano Juan Luis Guerra o el argentino Leo Dan, los muchachos de Tacvba recordaron un Ojalá que llueva café llevado al clásico zapateo mexicano, y un Cómo te extraño mi amor, apegado al pop.
Fue el Café Tacvba de siempre. En ellos se respiró esa vertiente alternativa del género. Su música —como dijeron en la conferencia de prensa a propósito de su presentación en nuestro país—, está influenciada por las corrientes sonoras que llegaron a México procedentes de todas partes del continente, y por supuesto, de Cuba.
«La música latina en un gran porcentaje se debe a la sonoridad cubana. Es increíble la manera en que esta última ha llegado a nuestras vidas. Para nosotros ha sido muy emocionante experimentar todo eso que escuchamos de niños: bolero, cha cha chá, mambo...», dicen.
No son tan dados a explicar lo que hacen. Prefieren que hable por ellos la melodía y las letras de sus canciones.
En los inicios muchos pensaban que eran localistas por reflejar las inquietudes y problemas que pasaban en la Ciudad de México.
Al ver que por medio de las grabaciones discográficas, públicos en distintas ciudades vivían sensaciones similares, entendieron que la música puede ser un vehículo de acercamiento entre los individuos.
Pero sus integrantes no quieren darle mucho vuelo conceptual al asunto. Es más sencillo, se trata de cuatro personas que tienen mucho que decir y «si hay alguien más allá que recibe y que piensa que esta música se les convierte en una vivencia personal, pues es algo muy valioso».
Varios discos se suman a este empeño: Café Tacvba (1992), Revés/ Yo soy (1999), Tiempo transcurrido (2001), Cuatro caminos (2003) y Sino (2007), entre otros. En ellos han tenido la posibilidad de desarrollar diferentes intereses, desde lo experimental hasta lo más clásico dentro del estilo que defienden.
En un principio mezclaban el rock que les gustaba con la música latina y de su país de origen. Poco a poco el grupo fue viajando, vivieron otras experiencias y se integraron nuevas armonías.
«Llegamos a una abstracción en el CD Revés/ Yo soy, un álbum instrumental donde rompimos la alineación del grupo y nos reinventamos», señalan.
La década de 1990, época dorada del rock latino, suele ser un período evocado por los Tacvba. «Había un movimiento roquero muy difícil de catalogar. Era una escena muy interesante. La añoramos precisamente por eso, porque había gente haciendo cosas diferentes», apuntan.
Ahora —manifiestan— vemos las bandas mucho más esteriotipadas y, desgraciadamente, siguen lineamientos demasiado anglosajones.
Pero igual les gusta este tiempo, se apresuran a decir. «Estamos gozosos de ir con el fluir, con lo que está sucediendo. Al inicio mezclamos ritmos de seis octavos con cuatro cuartos. De repente nos sorprendimos tocando cuatro cuartos sin mayor vuelta de tuerca y nos dimos cuenta de que también éramos muy felices haciéndolo.
«Por eso nuestros últimos discos son básicamente rock y pop y no tienen mayor influencia. Hay menos instrumentos locales y esto no quiere decir que ya nos quedemos ahí, simplemente nos encontramos en este lugar y nos sentimos cómodos», detallan.
En 20 años, 20 ciudades, Café Tacvba se encarga de repasar todos los momentos que han vivido y manifiestan esa necesidad de continuar creciendo como creadores.
¿Qué harán en los próximas dos décadas?, es una pregunta que le hacen los periodistas en la capital cubana. «No sabemos qué va pasar más adelante. Sabemos que este año seguiremos tocando», contestan.
Este mes y el que sigue, continúan los festejos por el aniversario cerrado. A finales de 2009 vendrán otras presentaciones y, luego, tomarán un receso, «porque tenemos ya tres años de trabajo continuo y aprendimos que para seguir haciendo cosas, debemos tomar espacio, para regresar con la energía que se merece».
Así dejan en «suspenso» público algunos proyectos que de seguro ya maduran. Son cautelosos, pero igual volverán a sorprender.
sábado, 6 de junio de 2009
¿Qué música escuchamos hoy?
Confieso que no han dejado de gustarme temas antológicos como La tarde, de Sindo Garay, Longina, de Manuel Corona o Veinte años, de María Teresa Vera. Junto a ellos me gusta escuchar música actual. Me reconforta bailar con Los Van Van o reflexionar con los muchachos de Buena Fe.
Pero siento que hay géneros donde siento que la creatividad se les ha ido a otra parte y entre los temas más representativos se perciben lugares comunes, composiciones pedestres.
Quisiera preguntarles sobre la música que escuchar hoy, sin ánimo de encuestarlos. Les propongo dialogar sobre la melodía que nos reconforta, la que nos llena en momentos de mucho vacío. También la que nos alegra. Aquí los espero. Buen fin de semana.
viernes, 5 de junio de 2009
Las Huellas que descubro en La Habana
Ars Longa —el grupo de música antigua que pertenece a la Oficina del Historiador de la Ciudad— propuso mirar las cantigas de amigo de Galicia. Para ello invitaron a Paulina Ceremuzyñska, musicóloga y soprano española, especialista en la interpretación de melodías medievales. Ceremuzyñska estuvo inmensa en la interpretaciones de una de las zonas sonoras muy populares en su región natal. En 15 sencillos, Paulina recorrió además senderos musicales como los cantos gregorianos y las cantigas de Santa María. La Iglesia de Paula vibró y también muchos de los que allí estuvimos.
Un poco más al centro de la ciudad, en el Gran Teatro de La Habana, el Ballet Nacional hacia de las suyas. Cuatro obras explicaron desde la danza la vida del pueblo español: el pas de deux del tercer acto de Don Quijote, Serenata Goyesca, Tablada y Preciosa y el aire.
Dos piezas me impresionaron. Fuerza, sensualidad y misticismo, se apreció en Tablada, una obra creada por Juan Carlos Santamaría y ambientada por la música de Antonio Vivaldi. Estupendos los bailarines Verónica Corveas y José Losada.
En Preciosa y el aire, la prima ballerina assoluta Alicia Alonso reflejó el sentir de un poema de Federico García Lorca. La fuerza de los versos del poeta fue captada por la coreógrafa hasta en lo más mínimo: una mujer, interpretada por la bailarina Yolanda Correa, intenta desafiar al tiempo. Lorca dice: «¡Preciosa, corre, Preciosa,/ que te coge el viento verde!/ ¡Preciosa, corre, Preciosa!/¡Míralo por dónde viene!/Sátiro de estrellas bajas/ con sus lenguas relucientes».
Y Yolanda en su danza dramatiza una historia donde carabineros y pueblerinos, aparecen en su camino. La Alonso desde una butaca del teatro, sintió sus pasos. Ver el estreno mundial de Preciosa... y encontrarme con la impronta de una cultura que también perfila lo que somos, fue uno de mis mejores regalos de cumpleaños.