Hoy les propongo hablar de un chico especial. Pude entrevistarlo hace un par de semanas cuando preparaba su concierto en el Oratorio San Felipe Neri de La Habana, presentación de la que ya he comentado en las páginas de Juventud Rebelde.
Pero ahora regreso con mayor información sobre Mario Orlando El Fakih. Muchos a lo mejor no saben que este joven pianista primero deseó ser un gran nadador, al estilo del medallista olímpico Rodolfo Falcón, sin embargo supo darle un giro totalmente distinto a su vida a la edad de diez años. “Un día llegué de la piscina y dije: ‘Mami, ya no quiero tener nada que ver con la natación, ahora lo que quiero es tocar piano”, confiesa el artista a Música Cubana.
Así inició su carrera en la música. Hizo las pruebas para comenzar los estudios de piano, pero a los 10 era un poco tarde para iniciarse en el instrumento. Se decidió entonces por la guitarra y cursó dos años de nivel elemental, pero lo que realmente anhelaba era tocar piano y tuvo esa posibilidad más tarde, cuando aprobó exámenes para nivelarse en él y ponerse a tono con los muchachos que desde los siete años lo estudiaban.
Ahora Mario Orlando es un pianista que gana cada día en mayores conocimientos. Ve en la japonesa Mitzuko Ochida y el cubano Jorge Luis Prats, a sus paradigmas. Se prepara con ahínco para seguirlos. Ha llegado lejos: cursa estudios desde 2008 en la prestigiosa Universidad Mozarteum de Salzburgo, Austria.
Acceder allí fue un reto para el joven artista. “Fue una selección muy rigurosa. Se presentaron alrededor de 70 pianistas y gracias al Instituto Cubano de la Música y el Ministerio de Cultura, pude representar a mi país. Fueron dos exámenes de diez minutos cada uno y el jurado evaluó un repertorio universal.
“Los estudios allí son muy exigentes. La universidad posee un programa extenso que recoge alrededor de 50 asignaturas complementarias que hay que llevar de conjunto con las prácticas como el piano y la música de cámara. Todo se aprende en 14 semestres, aproximadamente siete años de carrera.
“Desde el punto de vista del conocimiento, uno sale Máster en Arte y, desde el punto de vista pianístico y práctico, se gradúa con una formación muy completa”.
-¿Pero no llegaste en “pañales” a Salzburgo?
-Sin la formación cubana no hubiera podido enfrentarme a ese desafío. Estudié en la Escuela elemental de Música Alejandro García Caturla y me gradué del Conservatorio Amadeo Roldán, en abril de 2008.
“En Salzburgo los profesores notan que en Cuba se trabaja muy seriamente y que el repertorio que abordamos, es el que se exige en todos los conservatorios del mundo”.
-¿Cómo te sientes más cómodo, interpretando música popular o clásica?
-Clásica. Es donde he hecho mis estudios y quiero dedicarme a ello como profesional, ya sea en una carrera en solitario o integrando un formato de cámara. Quién sabe en un futuro cuántas cosas pudiera hacer.
-Y seguirás tocando esta melodía a pesar de que en ocasiones encuentra menos anuencia en los espacios promocionales.
-Lo importante es nunca rendirse. A pesar de la música clásica que no es muy divulgada, amo esta música, por eso organizo conciertos y motivo a la gente a que escuche. Mi objetivo es llevarla a todos los espacios posibles.
-Una experiencia que ya vimos materializada junto a otros noveles músicos, en el concierto del pasado 14 de agosto en el Oratorio San Felipe Neri.
-Estuve reunido con grandes amigos. Fue un gran reto porque estoy de vacaciones y las he dedicado a preparar la presentación y a ensayar diariamente para montar el repertorio.
“Interpreté junto a Jalime Benítez Atta(clarinte) y Alberto García Fayad (violoncello), obras compuestas en el siglo XX -muy poco tocadas en Cuba- en un formato de música de cámara, algo que decidí trabajar porque es una conformación que en el país se está potenciando. El objetivo del concierto estuvo en hacer sentir a los jóvenes artistas la ilusión de preparar una presentación así”.
-¿Qué expectativas profesionales tiene de ahora en adelante Mario Orlando El Fakih?
-La primera es graduarme. La música cubana es muy rica y de mucha diversidad en cuanto a géneros y quizá, si en un futuro fusione algo con ella, sería vinculada al mundo de la música de concierto, quizá hacer arreglos vocales, arreglos musicales...”
* En la foto que tomara el fotoreportero Roberto Suárez, se encuentra Mario Orlando junto a sus colegas Jalime y Alberto en un ensayo. Foto Tomada de Juventud Rebelde Digital.
martes, 24 de agosto de 2010
lunes, 2 de agosto de 2010
Tranquilos, César (Pupi) Pedroso controla
Los que son son, guiados por su líder, el pianista César (Pupi) Pedroso, están metidos de lleno en los estudios de grabación, dando los toques finales a su nuevo disco. "Basado en nuestro repertorio habitual, saldrá nuestro próximo álbum", ha declarado Pupi en especial para Música Cubana.
Su orquesta, fundada tras su salida de Los Van Van, cumple en 2010 nueve años de creada, mientras Pedroso celebra 50 de vida artistica. Esas constituyen las mejores motivaciones para el disco nuevo Siempre Pupi y la gira que acaban de realizar por Estados Unidos.
Desde el pasado 2 de junio y hasta el 2 de julio, la agrupación se presentó en ciudades como Miami, Tampa, Nueva York, Los Ángeles, San Francisco, Okland y Washington.
"Esta es la primera vez que visito EE. UU con mi orquesta. Estuve anteriormente con los Van Van y fui menos presionado, porque esa era una orquesta de tremenda trayectoria, de un nombre internacional, la orquesta significativa del país.
"Fue una prueba de fuego el presentarme allí con Los que son son. Pero considero que salí airoso, porque desde que toqué el primer tema, parecía que estaba tocando en La Piragua -sobre todo la ocasión en que actuamos en el Parque Central de Nueva York ", confesó Pupi.
Aunque el pianista preparó un concierto inspirado en temas clásicos suyos como Seis Semanas y Azúcar, fueron sus canciones más actuales las que más le solicitaron los bailadores.
Así interpretó sencillos de su última producción discográfica Tranquilo, que yo controlo y de anteriores. "Tuve que cerrar con De la Timba a Pogolotti, con eso te lo digo todo", señaló el músico.
Ahora la agrupación y su director se incorporan a las presentaciones que tienen las orquestas en la Isla para festejar con los vacacionistas este período estival. "Estaremos la semana próxima en la Isla de la Juventud, con la brigada Martha Machado y junto al artista de la plástica, Alexis Leyva Machado (Kcho) , y también tocaremos en los carnavales de Holguín", puntalizó Pupi.
Su orquesta, fundada tras su salida de Los Van Van, cumple en 2010 nueve años de creada, mientras Pedroso celebra 50 de vida artistica. Esas constituyen las mejores motivaciones para el disco nuevo Siempre Pupi y la gira que acaban de realizar por Estados Unidos.
Desde el pasado 2 de junio y hasta el 2 de julio, la agrupación se presentó en ciudades como Miami, Tampa, Nueva York, Los Ángeles, San Francisco, Okland y Washington.
"Esta es la primera vez que visito EE. UU con mi orquesta. Estuve anteriormente con los Van Van y fui menos presionado, porque esa era una orquesta de tremenda trayectoria, de un nombre internacional, la orquesta significativa del país.
"Fue una prueba de fuego el presentarme allí con Los que son son. Pero considero que salí airoso, porque desde que toqué el primer tema, parecía que estaba tocando en La Piragua -sobre todo la ocasión en que actuamos en el Parque Central de Nueva York ", confesó Pupi.
Aunque el pianista preparó un concierto inspirado en temas clásicos suyos como Seis Semanas y Azúcar, fueron sus canciones más actuales las que más le solicitaron los bailadores.
Así interpretó sencillos de su última producción discográfica Tranquilo, que yo controlo y de anteriores. "Tuve que cerrar con De la Timba a Pogolotti, con eso te lo digo todo", señaló el músico.
Ahora la agrupación y su director se incorporan a las presentaciones que tienen las orquestas en la Isla para festejar con los vacacionistas este período estival. "Estaremos la semana próxima en la Isla de la Juventud, con la brigada Martha Machado y junto al artista de la plástica, Alexis Leyva Machado (Kcho) , y también tocaremos en los carnavales de Holguín", puntalizó Pupi.
lunes, 12 de julio de 2010
Las décimas que me encuentro en el Caribe
Los he extranado un montón. Me disculpo por no haberlos puesto al tanto de lo que acontece musicalmente en la Isla. Es que estuve unos días en el Oriente cubano. Dos eventos me mantuvieron en esa zona: la Jornada Cucalambeana de Las Tunas y el Festival del Caribe de Santiago de Cuba. Ambos espacios explotan al máximo la posibilidad de reunir por solo unos días a los exponentes de una cultura que nace de lo popular, de lo más auténtico de nuestro pueblo.
Verlo en ambas ciudades fue gratificante. En las Tunas fue la música campesina y todo lo que la rodea lo más interesante. Ver a poetas y repentistas en una misma construyendo poemas con palabras sabias y al calor de la improvisación, fue estupendo.
A todo ese entramado de tonadas, seguidillas y controversias, le rodearon otras manifestaciones de la campiña cubana, como la danza y la pintura. Desde allí también se describió a la Isla y a ese hálito cultural heredado de los emigrantes españoles, porque la décima, nuestra estrofa nacional, ha reinado en Las Tunas por más de 40 años en un evento como la Jornada Cucalambeana.
De Santiago de Cuba conservo las imágenes dejadas por los grupos que cultuvan las tradiciones afrocubanas y las llevan impreganada en la piel de sus integrantes. El multicultural desfile de la Serpiente, una especie de bienvenida popular al Festival Santiaguero, mostró a grupos como la Tumba Francesa de la propia ciudad sede del certamen, y a otras agrupaciones de distintas partes del país que representaron lo que ya tenían escrito en sus genes desde antaño.
Pero corre en Santiago una brisa especial. Es que hasta allí se van cada año representantes de otras culturas y las llevan para crear todo ese mundo real- maravilloso del que tanto nos enamoraramos en los libros del escritor cubano Alejo Carpentier.
Esta vez me place decir que junto a la ya familiar música mexicana, descubrí que más allá del internacional tango, Argentina palpita en la danza folclórica de las distintas regiones que contiene su geográfia; que no son solo los universales colores del carnaval de Río de Janeiro ocupan todo el hacer cultural de esas festividades, como mostrara la delegación de Pernambuco, y que es la música de Curazao un aliciente para elevar el espíritu por su fuerza y su optimismo.
Han sido 12 buenos días para adentrarse en la raíz de la Isla, en esa que nos moldea como somos. Han sido dos semanas que en las que he escuchado a cantores de pueblo como el repentista cubano Luis (Papillo) Paz y el argentino Emiliano Zerbini, y he visto en sus canciones, la expresión de quienes también están dispuestos a erigir un muro para los que intentan olvidar las esencias, nuestros orígenes.
viernes, 18 de junio de 2010
Septetos Nacional Ignacio Piñeiro y Habanero: desafíando al destino
Como le prometí a Marié, una de las lectoras de Música Cubana hoy hablaré de dos agrupaciones de la música tradicional y sus más recientes volúmenes fonográficos que ya son una joya musical, a pesar de que acaban de presentarse en la escena nacional. Se interpreta allí de una manera arrasadora sones clásicos del pentagrama nacional y desenredan con elegancia toda una tradición que va envuelta en nuestros genes de cubanos.
Son dos septetos con una amplia y extensa carrera en el mundo sonoro. Ambas sobrepasan las ocho décadas y cada una se ha nutrido de varias generaciones de músicos, que la han arropado con sus experiencias.
Ahora reaparecen en la discografía con dos nuevas entregas. Así, a todo son, rumba, guaracha y bolero, se erige sobre sus 82 años el Septeto Nacional Ignacio Piñeiro para continuar Desafiando el destino. Se hace acompañar esta vez de voces destacadas de la Isla como la Musicalisima Beatriz Márquez, Pedro Lugo (El Nene), Felix Baloy (El Bala), Emilio Moret, Pablo Justis, Genaro Camacho, Ernesto Pluma y el percusionista Tomás Ortiz (Panga). También se suma el venezolano Enrique Iriarte, quien fundara junto a Oscar D' León la mítica orquesta Dimensión Latina.
Entre los compositores que podemos encontrar en Desafiando... está Francisco Oropesa , el bongosero del Septeto, quien ha escrito para el álbum Candela mi son, Tu son tresero y Rumba amanamba. Otros integrantes del grupo igualmente participan en la autoría de los temas, como el guitarrista Dagoberto Salcerio (¿Por qué será?, Aquí estoy yo), el trompetista Agustín Somellán (La rumba no ha muerto, Del some al son) y del cantante y líder de la agrupación Eugenio "Raspa" Rodríguez (Un clavel para la niña, Entre nosotros).
Fundado por Ignacio Piñeiro el 13 de diciembre de 1927, el Septeto Nacional esparce melodías en los escenarios nacionales e internacionales. Y es este nuevo disco una evidencia de su hacer.
Otra formación musical también se asoma a la fonografía. Llega con un álbum doble para mostrar que 90 años son un buen average, a pesar de que la conocida frase de Gardel. En 26 sencillos el Septeto Habanero hace un desfile del cancionero tradicional cubano, destacando obras de Pedro Ibáñez, Manuel Corona, Gerardo Martínez y Guillermo Castillo —estos dos últimos fundadores en 1920 del afamado grupo.
Tres lindas cubanas, Aurora, Elena la combanchera y esos pegajosos y populares temas Papá montero y A la loma de Belén, suenan impecables y con la experiencia de una agrupación que celebra con este fonograma sus nueve decenios de música e identidad.
Otros autores contemporáneos se suman y respetan en sus canciones el estilo de los grandes compositores. Así podemos saborear de éxitos actuales del septeto como Y qué sabrosito pa’ gozar, de Jaime Gracián, y Voy a la calle Vapor, de Emilio Moret.
Es 90 años. Orgullo de los soneros (Colibrí 2009) uno de esos discos donde no tienes en cuenta el tiempo, porque de allí tomamos esa esencia que es capaz de describirnos desde las historias locales -y a la vez universales que cuentan-; y porque domina impecablemente la capacidad de narrar desde la melodía. Enhorabuena que Desafiando al destino siga esa misma línea.
Son dos septetos con una amplia y extensa carrera en el mundo sonoro. Ambas sobrepasan las ocho décadas y cada una se ha nutrido de varias generaciones de músicos, que la han arropado con sus experiencias.
Ahora reaparecen en la discografía con dos nuevas entregas. Así, a todo son, rumba, guaracha y bolero, se erige sobre sus 82 años el Septeto Nacional Ignacio Piñeiro para continuar Desafiando el destino. Se hace acompañar esta vez de voces destacadas de la Isla como la Musicalisima Beatriz Márquez, Pedro Lugo (El Nene), Felix Baloy (El Bala), Emilio Moret, Pablo Justis, Genaro Camacho, Ernesto Pluma y el percusionista Tomás Ortiz (Panga). También se suma el venezolano Enrique Iriarte, quien fundara junto a Oscar D' León la mítica orquesta Dimensión Latina.
Entre los compositores que podemos encontrar en Desafiando... está Francisco Oropesa , el bongosero del Septeto, quien ha escrito para el álbum Candela mi son, Tu son tresero y Rumba amanamba. Otros integrantes del grupo igualmente participan en la autoría de los temas, como el guitarrista Dagoberto Salcerio (¿Por qué será?, Aquí estoy yo), el trompetista Agustín Somellán (La rumba no ha muerto, Del some al son) y del cantante y líder de la agrupación Eugenio "Raspa" Rodríguez (Un clavel para la niña, Entre nosotros).
Fundado por Ignacio Piñeiro el 13 de diciembre de 1927, el Septeto Nacional esparce melodías en los escenarios nacionales e internacionales. Y es este nuevo disco una evidencia de su hacer.
Otra formación musical también se asoma a la fonografía. Llega con un álbum doble para mostrar que 90 años son un buen average, a pesar de que la conocida frase de Gardel. En 26 sencillos el Septeto Habanero hace un desfile del cancionero tradicional cubano, destacando obras de Pedro Ibáñez, Manuel Corona, Gerardo Martínez y Guillermo Castillo —estos dos últimos fundadores en 1920 del afamado grupo.
Tres lindas cubanas, Aurora, Elena la combanchera y esos pegajosos y populares temas Papá montero y A la loma de Belén, suenan impecables y con la experiencia de una agrupación que celebra con este fonograma sus nueve decenios de música e identidad.
Otros autores contemporáneos se suman y respetan en sus canciones el estilo de los grandes compositores. Así podemos saborear de éxitos actuales del septeto como Y qué sabrosito pa’ gozar, de Jaime Gracián, y Voy a la calle Vapor, de Emilio Moret.
Es 90 años. Orgullo de los soneros (Colibrí 2009) uno de esos discos donde no tienes en cuenta el tiempo, porque de allí tomamos esa esencia que es capaz de describirnos desde las historias locales -y a la vez universales que cuentan-; y porque domina impecablemente la capacidad de narrar desde la melodía. Enhorabuena que Desafiando al destino siga esa misma línea.
lunes, 7 de junio de 2010
David Torrens: Razones pa’ andar cantando
Hola a tod@s. Hoy quiero compartir algo muy especial. Tuve la oportunidad de presenciarlo en Cubadisco cuando David Torrens presentó Razones, su tercer y más reciente disco. Les comento que con él ha mirado al Sur para darle un toque geográfico a su último disco. El cantante siente que ante todo hace música y deja que de modo natural surjan sus temas. No se extrañan en este nuevo fonograma a Sentimientos ajenos, ¿Quién me quiere a mi? y Ni de aquí ni de allá…, títulos que también calaron con desenfado en el público.
David Torrens lo tiene claro: su nuevo CD es el resultado de lo «que quería en este momento». Así contesta a esa pregunta obligada que le harían los entrevistadores. Él se sale de las casillas, los crucigramas y todas esas líneas que se utilizan para contornear, categorizar.
Hay mucho de temperamental en su música. «Antes deseaba intensamente, hacer el pop que hacían los gringos. Me saqué esa espinita con mis dos primeros álbumes», confiesa.
Ahora le salió un volumen con mirada longitudinalmente opuesta a su pasado melódico, pero, dice resuelto Torrens, es a la música toda a lo que me dedico.
Con ello da por sentado que la fusión de varios ritmos es un recurso esencial en Razones (Bis Music 2009), su última entrega discográfica, que resultó premiada en ese apartado en Cubadisco 2010. Musicalmente «las influencias en este disco son hacía abajo. Estoy parado en el meridiano y miro hacia ese lado», explica David.
Una docena de letras ofrecen esa visión. Hasta allí se ha colado el romanticismo que puebla las composiciones de Torrens. Con un lenguaje citadino, el autor «pinta» en tres Congas tristes, igual número de historias dedicadas a narrar el amor actual «muy a mí manera».
A la secuencia de congas la ha bautizado como poesía del suceso: «no estás diciendo palabras bellas», se presentan «con una sutileza que no caen en lo vulgar», y donde «narras un suceso que es poético en sí mismo».
Si tuviera que elegir, el cantautor escogería cada uno de los track del disco. Siente cercanos «los temas menos comerciales: las tres congas tristes o la canción que grabé con Pablo Milanés, Déjate ver. Son textos muy caprichosos, para sentarse a escucharlos tranquilo. Los otros que hice, me divierten muchísimo».
La sexualidad y la relación de pareja son conceptos que David explota en Razones. Llegan desde su voz, cantadas con erotismo y sin prejuicios, cuatro títulos para explicar que no hay amor sin embrujo (Masoquista) y sin ese sentimiento «suicida» (La guerra de tu sexo) que nos hace morir por el otro. Porque enamorarse para el autor no es «un descanso, ni pasión detenida», ni se cuelga «el deseo donde el temor se esconde» (Dámela), es simplemente ese «amor que me devuelves la vida» (Tú).
El sencillo que titula el disco es en el único que Torrens comparte autoría. Invitó a su colega Kelvis Ochoa a pensarlo juntos. Y en el texto se percibe el optimismo y la fe en la música de ambos artistas. Quien no tendría vida mía/Razones pa andar amando/ Razones pa andar queriendo/ Razones pa andar soñando, Razones..., han escrito ambos.
¿Este es un álbum modelo para los otros que vendrán?, pregunto. «No, para nada. Es decir, este es el disco que deseaba hacer en ese momento. Inclusive lo estoy tocando, representando, y empiezo a disfrutarlo ahora. Pero, de hecho, ya quiero hacer otra cosa. Quiero hacer música».
Su decisión va a tono con sus concepciones sobre cómo escribir canciones y ponerles sonido. Con Torrens no valen los esquemas. «Es que creo que los patrones para premiar, categorizar y catalogar un artista y su obra no pueden ser tan estrictos. Ahora (con Razones) estoy en fusión, pero también es canción. Si le quitan la rumba es canción, intensa y profunda», sentencia.
«¿Y entonces que viene ahora?», se suele preguntar el intérprete de Mi poquita fe. «Viene la música», no se cansa de contestar. «Ella solita será. Porque nunca pensé que iba a hacer un danzón u otro tema que es casi merengue en Razones y ahí están. Lo importante es la canción, los propósitos vienen solos».
Por lo pronto a David también le satisface que este año saliera el volumen Anatomía de La Habana (EGREM 2008), que hiciera hace tres años junto a la cantante Liuba María Hevia, el pianista José María Vitier y el grupo vocal Sexto Sentido. El CD DVD contiene imágenes de varias de locaciones de la capital, tomadas exclusivamente para este material.
Dice David que actualmente no deja de escribir sus historias, a las que luego pondrá armonía. Adelanta que compone un tema para su Habana, una ciudad que ama. Si embargo, necesita aún más del calor y la cotidianidad que respira en Guanabacoa, ese lugar exacto adonde pertenece.
Desde allí Torrens sigue inspirándose y mezclando sus melodías. Ahora le da paso a la «euforia que tenemos todos los artistas, por defender lo que acaban de hacer». Y Razones es esa apuesta, actual, temperamental, aguda.
David Torrens lo tiene claro: su nuevo CD es el resultado de lo «que quería en este momento». Así contesta a esa pregunta obligada que le harían los entrevistadores. Él se sale de las casillas, los crucigramas y todas esas líneas que se utilizan para contornear, categorizar.
Hay mucho de temperamental en su música. «Antes deseaba intensamente, hacer el pop que hacían los gringos. Me saqué esa espinita con mis dos primeros álbumes», confiesa.
Ahora le salió un volumen con mirada longitudinalmente opuesta a su pasado melódico, pero, dice resuelto Torrens, es a la música toda a lo que me dedico.
Con ello da por sentado que la fusión de varios ritmos es un recurso esencial en Razones (Bis Music 2009), su última entrega discográfica, que resultó premiada en ese apartado en Cubadisco 2010. Musicalmente «las influencias en este disco son hacía abajo. Estoy parado en el meridiano y miro hacia ese lado», explica David.
Una docena de letras ofrecen esa visión. Hasta allí se ha colado el romanticismo que puebla las composiciones de Torrens. Con un lenguaje citadino, el autor «pinta» en tres Congas tristes, igual número de historias dedicadas a narrar el amor actual «muy a mí manera».
A la secuencia de congas la ha bautizado como poesía del suceso: «no estás diciendo palabras bellas», se presentan «con una sutileza que no caen en lo vulgar», y donde «narras un suceso que es poético en sí mismo».
Si tuviera que elegir, el cantautor escogería cada uno de los track del disco. Siente cercanos «los temas menos comerciales: las tres congas tristes o la canción que grabé con Pablo Milanés, Déjate ver. Son textos muy caprichosos, para sentarse a escucharlos tranquilo. Los otros que hice, me divierten muchísimo».
La sexualidad y la relación de pareja son conceptos que David explota en Razones. Llegan desde su voz, cantadas con erotismo y sin prejuicios, cuatro títulos para explicar que no hay amor sin embrujo (Masoquista) y sin ese sentimiento «suicida» (La guerra de tu sexo) que nos hace morir por el otro. Porque enamorarse para el autor no es «un descanso, ni pasión detenida», ni se cuelga «el deseo donde el temor se esconde» (Dámela), es simplemente ese «amor que me devuelves la vida» (Tú).
El sencillo que titula el disco es en el único que Torrens comparte autoría. Invitó a su colega Kelvis Ochoa a pensarlo juntos. Y en el texto se percibe el optimismo y la fe en la música de ambos artistas. Quien no tendría vida mía/Razones pa andar amando/ Razones pa andar queriendo/ Razones pa andar soñando, Razones..., han escrito ambos.
¿Este es un álbum modelo para los otros que vendrán?, pregunto. «No, para nada. Es decir, este es el disco que deseaba hacer en ese momento. Inclusive lo estoy tocando, representando, y empiezo a disfrutarlo ahora. Pero, de hecho, ya quiero hacer otra cosa. Quiero hacer música».
Su decisión va a tono con sus concepciones sobre cómo escribir canciones y ponerles sonido. Con Torrens no valen los esquemas. «Es que creo que los patrones para premiar, categorizar y catalogar un artista y su obra no pueden ser tan estrictos. Ahora (con Razones) estoy en fusión, pero también es canción. Si le quitan la rumba es canción, intensa y profunda», sentencia.
«¿Y entonces que viene ahora?», se suele preguntar el intérprete de Mi poquita fe. «Viene la música», no se cansa de contestar. «Ella solita será. Porque nunca pensé que iba a hacer un danzón u otro tema que es casi merengue en Razones y ahí están. Lo importante es la canción, los propósitos vienen solos».
Por lo pronto a David también le satisface que este año saliera el volumen Anatomía de La Habana (EGREM 2008), que hiciera hace tres años junto a la cantante Liuba María Hevia, el pianista José María Vitier y el grupo vocal Sexto Sentido. El CD DVD contiene imágenes de varias de locaciones de la capital, tomadas exclusivamente para este material.
Dice David que actualmente no deja de escribir sus historias, a las que luego pondrá armonía. Adelanta que compone un tema para su Habana, una ciudad que ama. Si embargo, necesita aún más del calor y la cotidianidad que respira en Guanabacoa, ese lugar exacto adonde pertenece.
Desde allí Torrens sigue inspirándose y mezclando sus melodías. Ahora le da paso a la «euforia que tenemos todos los artistas, por defender lo que acaban de hacer». Y Razones es esa apuesta, actual, temperamental, aguda.
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